Soportar sin tropezar
Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.
Colosenses 3:13
Nuestra iglesia tiene una visión especial para trabajar con niños. La mayoría de nuestros miembros son niños que no pertenecen a un hogar cristiano, por eso se comportan inadecuadamente en la hora de los cultos. En una ocasión, después de haber llamado la atención varias veces, algunos siguieron riéndose, distrayendo a la gente en la hora del culto y terminé expulsando a cuatro de ellos. Lloré delante de Dios y pasé toda la semana orando, pidiendo al Señor que me de una solución. No quería perder a esos niños. La manera que encontré es llamar a dos niños para que se sienten conmigo durante el culto, asumiendo el papel de padres espirituales, hasta que vayan a sus salas donde tendrían una historia infantil. Eso resolvió el problema y la situación creada.
No es fácil vivir en comunión cuando tenemos muchas diferencias. Lo peor sería si no tenemos paciencia y habilidad para enfrentar el desafío. Es necesario recurrir a Dios, ser maleable, intentar nuevas soluciones sin extremismo. Lo más importante son las personas por quienes Cristo murió en la cruz. Los métodos pueden ser cambiados y substituídos.
Necesitamos buscar soluciones adecuadas. Nada que con mucho amor, sinceridad y una buena dosis de comprensión no podamos resolver. Apoyar al que necesita apoyo.
Piensa
Errores suceden; el peor de ellos es pensar que nuestro problema de comunión no tiene solución.
Ora
Señor, Dios amado, aumenta mi capacidad de tolerancia, mi deseo de amar, de involucrarme sin reservas con tu obra y que sea sensible con las personas a mi alrededor. En nombre de Cristo. Amén.
lunes, 14 de septiembre de 2009
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