Fruto del Espíritu: Alegría
Sí, el Señor había hecho grandes cosas por nosotros, por eso estamos alegres.”
Salmos 126:3
Un escritor cristiano, recientemente escribió que lo que motiva a las personas es la esperanza de que un día serán felices. Otro escritor cristiano, CS Lewis, decía que Dios nos hizo para que seamos felices y alegres.
Las agencias de publicidad saben que la mejor manera de vender un producto es prometiendo alegría, sea la “alegría” por manejar un auto nuevo, o la “felicidad” por haber ingresado a la facultad. Las propagandas prometen alegría, porque saben que es eso lo que la gente quiere. Pero ¿qué pasa cuando le roban el auto, o la facultad es muy cara? ¿Será que no existe alegría duradera? ¡Sí existe! Encontramos en la salvación de Jesús, una alegría que no es sólo para algunos momentos, sino que es para siempre. La alegría en Cristo se fundamenta en la esperanza de la salvación, en nuestro regreso al hogar celestial.
Los Israelitas volvieron de un largo tiempo de exilio, cantando con júbilo de alegría y de regocijo. Un día Dios llevará de regreso a casa a todos los que creen en Él. ¡Qué día Feliz!
Al cristianismo, a veces, se lo considera como una religión austera y sin alegría. ¡Se engañan los que así piensan! La alegría está siempre presente en el corazón de aquellos que tienen el Espíritu Santo, aún cuando las circunstancias son adversas.
Piensa
La alegría del Espíritu Santo no es euforia pasajera, sino un estado de plena satisfacción del alma.
Ora
Señor, hemos recibido tu Espíritu y con Él una alegría que nadie ni nada nos la puede quitar. Las tribulaciones son pasajeras y nuestras lágrimas tú mismo las secas. La esperanza y la fe permanecen. Amén.
jueves, 12 de febrero de 2009
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