Más allá del fracaso
Considero todo como pérdida, comparando con la suprema grandeza del conocimiento de Cristo Jesús.
Filipenses 3:8
Para muchos de nosotros, el miedo más grande que tenemos es el del fracaso. Tenemos miedo de ser destruidos, si un día fallamos. Y a pesar de todo nuestro sacrificio, el fracaso llega finalmente, y para nuestra sorpresa, descubrimos que sobrevivimos a el. Entonces, aprendemos que aquellas cosas que pensábamos que eran importantes, en realidad no lo eran.
Pablo sufrió el dolor del fracaso, cuando descubrió que no había tenido ningún éxito personal. Él tenía un pasado impecable, sólo que para ser incluido en la familia de Dios, eso no tiene valor. Él obedecía a todas las reglas, pero buenas obras no es suficiente para salvar a nadie. Pablo perseguía a la iglesia, y descubrió más tarde que él no estaba intentando destruir a los herejes, sino que estaba destruyendo al pueblo de Dios.
¡Cuánto fracaso! Sólo que del fracaso, Pablo aprendió la lección de la gracia. Descubrió que en el fondo del pozo de la desesperanza, existe misericordia. También aprendió a deshacerse de la auto piedad, y depositar su esperanza en el Salvador, el cual transformó el aparente fracaso de la muerte en la cruz, en victoria con la resurrección.
Del fondo del pozo del fracaso, debemos ver que las manos de Cristo están extendidas para alcanzarnos. Él vino a salvar a los fracasados.
Piensa
Las cosas que pensábamos que eran importantes, al fin y al cabo no lo son.
Ora
Señor Jesús, agradecemos porque tú nos aceptas, aún cuando es difícil aceptarnos a nosotros mismos. Que la lección que aprendemos con nuestros fracasos sea la lección de la gracia. En el nombre de Cristo. Amén.
martes, 24 de marzo de 2009
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