Vida reverente
Santo, Santo, Santo es el señor, el Dios todopoderoso, que era, que es y que ha de venir.
Apocalipsis 4:8
En una visita que hice a las montañas rocosas del Canadá, aprendí sobre la reverencia. La tarde caía y yo estaba sentado a la vera del lago, observando el sol hasta desaparecer entre las montañas. A medida que el cielo se iba transformando en un conjunto de colores: amarillos, rojos y lilas; yo estaba experimentando un poco del cielo en la tierra. En mi propia vida pude experimentar las palabras del salmista cuando decía: “Los cielos declaran la gloria de Dios” (Salmos 19:1).
Muchos tuvieron experiencias como estas, en un encuentro con la naturaleza. La creación de Dios nos inspira a tener sentido de reverencia delante del creador. Y eso es apenas un poco de la maravilla que tendremos un día, al encontrarnos delante del trono de Dios. En una visión, el apóstol Juan vio la creación simbolizada, en cuatro criaturas vivas, y la iglesia simbolizada en 24 presbíteros. Juntos, la iglesia y la creación cantan, “Santo, Santo, Santo” para el Todopoderoso Señor.
¡Qué experiencia gloriosa! Y para aquellos que conocen a Jesús, esa no es una experiencia apenas para el futuro. Ni siquiera necesitamos ir hasta las montañas rocosas, para entender lo que es reverencia. Nuestra alabanza como iglesia, es un poco de lo que tendremos en la consumación de todas las cosas.
Piensa
La creación de Dios nos inspira a tener sentido de reverencia delante del creador.
Ora
Señor, agradecemos porque en alabanza, podemos unirnos y ser una sola iglesia. Danos la visión de tu gloria y de tu gracia al confesar tu nombre. En nombre de Cristo Jesús, oramos. Amén.
jueves, 26 de marzo de 2009
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