jueves, 2 de abril de 2009

CADA DÍA . MENSAJE HOY

Malco

Simón Pedro... hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.
Juan 18:10

Cuando nos amenazan, somos tentados a responder con cualquier arma que esté a nuestro alcance, aunque sea con palabras o gestos rudos. La capacidad para la violencia está dentro de todo ser humano.

Parece ser parte de nuestro mecanismo de defensa, y ciertamente, puede causarnos problemas e inducirnos al pecado.

Cuando el peligro se aproximó y Jesús estaba a punto de ser preso, Pedro agarró una espada y cortó la oreja de un hombre. Su nombre era “Malco”, cuyo deber y trabajo era, arrestar un hombre inocente. La consecuencia fue una terrible herida.

En un momento de violencia como este, cuando Pedro abrió las puertas para una verdadera batalla, Jesús usó su voz para calmar y su mano para curar. “¡Basta!” él advirtió a su discípulo, después tocó el corte profundo en la oreja de Malco, el hombre que vino a maltratarlo, y lo curó (Lucas 22-51).

Durante su vida, Jesús “nunca cometió ninguna violencia” (Isaías 53:9). Aún en el momento que fue físicamente amenazado, él no permitió la violencia.

En la noche de su arresto, Jesús mostró que todavía es posible enfrentar la violencia con el poder de la paz y el toque de la compasión.



Piensa

No responda a las provocaciones con los puños, sino con los oídos.

Ora

Perdóname oh Dios, por las veces en que me exalté y respondí con palabras duras u otras clases de armas. Lléname de tu paz y ayúdame a honrarte, cuando sea provocado o humillado injustamente. Amén.

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