Los soldados
Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.
Mateo 27:30
Miedo y odio, combinados con poder, hacen una mezcla peligrosa... cuando esa mezcla se inflama, es capaz de producir una brutalidad imposible de creer. Si no se diera permiso para matar el cuerpo, ella se enfocaría en el espíritu. Los soldados responsables por Jesús, buscaron matar su espíritu al burlarse de su reino. Ellos lo vistieron con un manto y lo pusieron una corona de espinas en su cabeza, escupiéndolo y golpeándolo sin parar.
El comportamiento sádico de los soldados, llama mucho nuestra atención; como también el miedo y el temor que amenazaba a los poderosos de esa época. Ellos no querían aceptar que Jesús era el Rey, el Hijo de Dios, nuestro Salvador. Ciertamente, Él es Dios, nuestro Salvador; su autoridad sobre nosotros es absoluta; su conocimiento de cada individuo es completo. Todo cristiano debe reconocer la autoridad de Dios en su vida y debe tener un conocimiento absoluto de Cristo.
Al final de aquel día brutal, Jesús perdonó la crueldad de sus asesinos (Lucas 23:34). Cristo es un antídoto que todos necesitamos, cuando la crueldad, el miedo, la ira, aflora en nuestros corazones... debemos buscarlo antes de comenzar a hacer amenazas, de convertirnos en seres violentos, sádicos, crueles y egoístas.
Piensa
Miedo y odio, combinados con poder, hacen una mezcla capaz de producir una brutalidad increíble.
Ora
Señor, tú eres la respuesta amorosa de Dios para este mundo lleno de miedo y de odio. Tú eres la respuesta de Dios para nuestros corazones y nosotros la aceptamos con humildad. Oramos. Amén.
viernes, 10 de abril de 2009
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