martes, 15 de marzo de 2016

DESARROLLO DE PREDICACIONES CON SENTIDO ESPIRITUAL JESÚS ES MI PASTOR.

DESARROLLO DE PREDICACIONES CON SENTIDO ESPIRITUAL JESÚS ES MI PASTOR.
PERDONAR Y OLVIDAR. Génesis 41:46-53.
Por Charles R. Swindoll.
41:46 Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.
41:47 En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.
41:48 Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores.
41:49 Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.
41:50 Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifara sacerdote de On.
41:51 Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.
41:52 Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.
41:53 Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.
Dios guió al escritor del libro del Génesis para que revelara la verdad sobre la mayoría de las áreas de la cautivante vida de José, permitiéndonos ver cómo era en realidad el hombre por dentro, e incluso lo que pensaba, y podernos resumirlo en una frase: Tenía un corazón humilde delante de Dios.
ASPECTOS A DESTACAR EN JOSÉ.
1.     EL INTERIOR DE UN HOMBRE. SU CORAZÓN
2.     SU PENSAMIENTO.
3.     CÓMO ES EN PRESENCIA DE DIOS.

¿Por qué añade el escritor estos detalles? En primer lugar, porque quiere que sepamos que José fue monógamo. No cayó en la trampa de la poligamia, como tantos que estaban a su alrededor, incluso dentro de su propia familia. Tuvo una sola esposa, y esta le dio dos hijos. En segundo lugar, y más importante aún, el escritor quiere que nos demos cuenta del significado que se halla en los nombres de los hijos de José. Ambos nombres son un juego de palabras. La nota al pie de página de la Biblia Reina-Valera Actualizada dice, refiriéndose a Manasés: “La palabra en hebreo suena parecida a la que significa olvidar.” Y refiriéndose a Efraín dice: “La palabra en hebreo es parecida a la que significa ser fecundo.”
JOSÉ AMA SU HOGAR.
1.     TIENE UN CORAZÓN DE ESPOSO FIEL.
2.     PERDONA LAS OFENSAS.
3.     DEMUESTRA QUE ES MEJOR EL PRESENTE, QUE EL PASADO.

Al dar estos nombres a sus hijos, José proclamó públicamente que Dios lo había hecho olvidarse de todas sus desgracias, incluso de las que había padecido en la casa de su padre. Pero más allá de eso, Dios lo había hecho fecundo en un país y en unas circunstancias que sólo le habían traído problemas. ¡Qué humildad la de José al reconocer esto!
JOSÉ ESTABA DECLARANDO:
1.     QUE DIOS ESTABA SIEMPRE CON EL.
2.     QUE DIOS PROVEE Y EN FORMA ABUNDANTE.
3.     QUE DIOS DA GRACIA AL HUMILDE Y RESISTE AL SOBERBIO.
Los recuerdos seguían allí, alojados profundamente en su cerebro, pero cuando finalmente le llegó el auxilio, Dios hizo que se olvidara de su dolor de la angustia que había tenido.
EL PRESENTE CON DIOS ESTÁ LLENO DE COSAS BUENAS.
Es muy tentador tratar de vengarnos de los Rubén, de los Judá, de los Dan y de las señoras Potifar de nuestro pasado. De desquitarnos de quienes nos han herido, despojado y perjudicado con malas acciones y palabras horribles. Pero en vez de eso, debemos dar a luz a un Manasés. ¿Pudiera ser este el momento en que le pida al Señor que borre las heridas que hay en su recuerdo? Sólo Él puede hacer eso. Después de esto llegará el momento de dar a luz a un Efraín, para recodar la manera como Dios nos ha bendecido abundantemente. Qué nombre tan bueno y positivo: “¡Dios me ha hecho fecundo¡” Pero la cosa va más allá. Por la terminación plural en el hebreo, esta palabra comunica la idea de una doble bendición, es decir múltiples bendiciones. Es lo que llamaríamos “sobreabundancia.” Y fue Dios quien lo hizo todo.
EL QUE NO PERDONA Y SE QUEDA EN EL PASADO, SE SECARÁ COMO ÁRBOL SIN FRUTOS.
1.     DIOS DICE: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARÉ.
2.     DIOS DICE: QUE HASTA NUESTROS ENEMIGOS DEBEN SER PERDONADOS.
3.     DELÉITESE MEJOR EN SUS NUEVAS ALEGRÍAS.
4.     DIOS NOS BENDICE PARA NOSOTROS BENDECIR.
5.     DIOS DIJO QUE CON AMOR ETERNO NOS HA AMADO Y NOS PROLONGÓ SU MISERICORDIA.
TIERNAS MISERICORDIAS.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 41:41-46
El faraón extendió su mano, la movió de un extremo a otro para incluir todo el vasto territorio de Egipto, y dijo: “Todo es tuyo, José”. Luego se quitó el anillo y lo puso en la mano de José. Usted sabe lo que ese anillo significaba, ¿verdad? Era la tarjeta de crédito ilimitada de ese tiempo. Era la manera que tenía el rey de sellar las facturas, las leyes o cualquiera otra cosa que él quisiera verificar o validar, lo hacía con su sello. José tenía ahora ese anillo en su dedo, colocado allí por el faraón mismo. José tenía la autoridad de la impronta del rey.

La promoción de José al estilo Cenicienta fue increíble. Pero cuando Dios determina el momento correcto, así es la manera como Él actúa.
Cuando venga la recompensa, dé gracias a Dios, sin orgullo. Sólo Dios puede mantenerlo vivo y sacarlo de su encierro. Sólo Dios puede recompensarle por su fidelidad. Si ya lo ha hecho, sea agradecido, no orgulloso. Recuerde, con humildad, que fue Dios quien le puso allí.

Algunos de ustedes están a punto de recibir una promoción y no lo saben, porque Dios no anuncia por anticipado sus nombramientos. Lo que usted tiene que hacer, mientras espera, es creer en sus promesas. Aunque esté en la oscuridad de su cárcel, confíe por fe que Él traerá la luz de un nuevo amanecer. En el invierno de su descontento, crea que habrá una primavera.

El Dios de José permanecerá a nuestro lado durante los días de encierro; Él no nos desamparará ni se olvidará de nosotros. Él estará con nosotros en la noche más oscura, recordándonos silenciosamente la promesa de la luz de la mañana.

José aprendió que un corazón contrito y humillado no es el fin, sino el comienzo. Descubrió, golpeado y deshecho por los golpes de la frustración y de los sueños no realizados, que Dios nunca se apartó de su lado. Cuando terminó la aflicción, José había sido refinado, y salió como el oro. Se había convertido en una persona más estable, más virtuosa y de un carácter más fuerte. Las promesas de Dios son para nosotros tanto como lo fueron para José. Su gracia sigue actuando. Sus tiernas misericordias nos acompañan desde el foso hasta el pináculo más alto.

DEJE EL PÁNICO….TENGA CONFIANZA.
Por Charles R. Swindoll
Genesis 41:41-46
Esta es una excelente oportunidad para cambiar de escena por un momento y ver todo esto desde la perspectiva del hombre que está trabajando en el campo, moviendo piedras para uno de esos interminables y siempre presentes proyectos de construcción de pirámides. ÉI no sabe nada de lo que ha pasado en la cárcel y en el trono celestial. Lo único que sabe es que un joven advenedizo, un extranjero, se ha valido de maniobras para conseguir el favor del faraón. Y que este ha dicho:

“¡Doblen la rodilla ante este hombre!”

“¡Bueno, pues, miren eso!”, susurra el trabajador. “¿Quién se cree él que es? ¿A quién sobornó para tener todo esto? Debe tener unas muy buenas influencias. Así es como hoy en día se consiguen las cosas en el palacio.”

En una situación semejante, nosotros probablemente habríamos pensado de la misma manera. En los tiempos de la guerra de Vietnam, escuchaban a menudo la frase: “Nunca confíes en nadie que tenga más de 30 años.”

Pero lo que no podemos ver desde nuestra limitada perspectiva, es lo que Dios ha estado haciendo por dentro. El hombre que está trabajando en el campo no sabe —no tiene la más mínima idea— de lo que ha sucedido en la vida de José, ni tampoco está enterado de los años que pasó en la cárcel. Tampoco está al tanto de la fidelidad de José cuando no contaba con la ayuda de nadie.

José ha sido nombrado, escogido, seleccionado, preparado, refinado como el oro por el Todopoderoso. Por eso puede ahora tener puesto el anillo del faraón. Por eso tiene ahora la vestimenta, el collar y la carroza del faraón. Por eso es que otros están diciendo: “Doblen la rodilla.” No es José quien está diciendo eso; son otros.

Me pregunto lo que José estaría pensando en ese momento. Creo que se estaba diciendo a sí mismo, una y otra vez: “Alabado sea Dios." Pienso que estaba contando todas las cosas que Dios le había enseñado en los pasados 30 años, cosas que Dios también quiere enseñarnos a nosotros.

Durante el período de espera, deje el pánico y tenga su confianza en Dios. Esté seguro de que Él tratará con los coperos de su vida, con la gente que se olvida de usted, con la gente que rompe sus promesas. La parte que le toca a Dios es ocuparse de los coperos de su pasado. La parte que le toca a usted es ser la clase de siervo que Él ha dispuesto que usted sea. Sea fiel durante los períodos de espera de la vida. Dios no se olvidará de usted ni le abandonará.
HUMILDAD TRAS LA PROMOCIÓN.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 41:17-40
José estaba allí de pie, delante de él, llenando todos los requisitos. Pero aun así, cuando le pareció oportuno ofrecer sus servicios se contuvo. Sin embargo, el rey sabía que José era el hombre ideal para la tarea.

¿Quién no se siente impresionado por la templanza de José? Se negó a manipular el momento o hacer alguna insinuación. Simplemente se quedó parado y esperó. De alguna manera, por la soledad de sus años recientes, abandonado y olvidado en la cárcel, había aprendido a dejar que el Señor hiciera su voluntad, en ese tiempo perfecto, en cuanto a sus propósitos. Por no tener ambiciones egoístas, José se negó a promoverse a sí mismo. ¡Qué inspirador! ¡Qué extraordinario!

¿Cuántos de nosotros hemos manipulado o maquinado las circunstancias para conseguir lo que queremos, solamente para lamentarlo después? Uno de los recuerdos más bochornosos que muchas personas tienen, es el del día cuando lograron lo que habían querido, maquinando y manipulando, sólo para ver que eso se les desintegraba en sus manos. Esa no era la clase de promoción que José quería.

Si Dios estaba en el asunto, Él lo haría. Eso fue lo que precisamente sucedió aquí. Dios estaba en ello,  y Dios lo hizo. El faraón le dijo a José: “Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan entendido ni sabio como tú. Por tanto, te pongo al mando de todo. A la única persona que rendirás cuentas, la única persona con más autoridad que tú seré yo. Serás el segundo en el mando. Eres ahora mi primer ministro”. ¿Sabe usted lo que vio el faraón en José? Oro.

La palabra entendido sugiere la capacidad de tener discernimiento y sagacidad en una situación, y actuar constructivamente en tiempos de necesidad. José era un hombre que podía hacer esto y mucho más. Sabía cómo evaluar una situación y tomar las decisiones correctas, incluso bajo presión. Lo sabía porque fue por medio de la presión que había sido refinado como el oro.
EL MOMENTO DECISIVO.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 41:1-16
Después de esos dos años completos, José tuvo un momento decisivo en su vida, en un día que parecía ser igual a cualquier otro. Esa mañana amaneció como cualquiera otra mañana de los dos años anteriores. Como la mañana que hubo antes de que Moisés viera la zarza ardiente. Como la mañana que hubo antes de que David fuera ungido por Samuel como el rey elegido. Para José era apenas otro día más de cárcel, excepto por una pequeña cuestión que él ignoraba por completo: La noche anterior, el faraón había tenido una pesadilla.

El rey del país tuvo un sueño, y en él vio a siete vacas gordas y hermosas que subían del cenagoso delta del río Nilo. Luego, siete vacas feas, demacradas y hambrientas salieron del mismo río y devoraron a las vacas gordas y hermosas.

El faraón se despertó, pensando quizás que la abundante cena que había tenido antes de irse a la cama le había producido una indigestión. Se volvió a dormir pronto, pero el sueño continuó. Esta vez vio un manojo de cereal con siete espigas gruesas y saludables. Pero luego brotaron siete espigas delgadas y quemadas por el viento del este que devoraron a las siete espigas saludables.

Cuando el faraón supo que había alguien que podía decirle el significado de este perturbador sueño, dijo, por supuesto: “Busquen a ese hombre.”

“Entonces el faraón dijo a José:

—He tenido un sueño, y no hay quien me lo interprete. Pero he oído hablar de ti, que escuchas sueños y los interpretas.
José respondió al faraón diciendo:

—No está en mí. Dios responderá para el bienestar del faraón” (Génesis41:15, 16).

Eso se llama humildad. Eso se llama integridad total. Este era el momento de José en la corte, su excelente oportunidad para decir: “¿Se da usted cuenta de que pude haber estado fuera de la cárcel hace dos años, si ese imbécil que está parado allá no se hubiera olvidado de mí?” Pero no hubo nada de eso.

¿Sabe por qué José pudo ser tan humilde y hablar con tanta sencillez? Porque su corazón había sido quebrantado. Porque había sido probado por el fuego de la aflicción. Porque, aunque sus circunstancias externas parecían casi insoportables durante esos años, su condición interna se había convertido en oro puro. Ahora estamos viendo los beneficios de soportar la aflicción con los ojos puestos en Dios.
OSCURIDAD ANTES DEL AMANECER.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 40:20
El proceso de descubrir, procesar, purificar y moldear al oro es largo y cuidadoso. La aflicción es oro en formación para el hijo de Dios, y Dios es el único que sabe cuánto tiempo durará el proceso. Sólo Él es el Refinador.

En esta situación estaba José cuando lo dejamos. Aquí sigue estando en el proceso. Su oro todavía está siendo refinado. Su corazón todavía está siendo quebrantado por la aflicción y el abandono.

Esos dos años completos de José no fueron ni emocionantes ni memorables. Representaron una permanente, aburrida, monótona, lenta y nada emocionante rueda de molino. Mes tras mes, mes tras mes de... nada. Ni siquiera el relato del Génesis intenta hacer interesantes a esos años. Porque no lo eran.

Así es cuando uno está en un tiempo de espera. ¡No sucede nada! Sólo hay espera, espera, espera y más espera.

Por otra parte, sólo parece que nada está sucediendo. En realidad, suceden muchas cosas. Se producen acontecimientos sin nuestra participación. Además, nosotros estamos siendo fortalecidos. Estamos siendo probados. Estamos siendo perfeccionados. Estamos siendo refinados para ser oro puro.

Volvamos a un comentario que hice anteriormente: José está siendo moldeado para la grandeza. A todos aquellos que Dios usa grandemente, Dios los esconde primero en el secreto de su presencia, lejos del orgullo del hombre. Es allí donde nuestra visión se aclara. Es allí donde se cae el lodo de nuestra vida y donde nuestra fe comienza a asirse del brazo divino. Abraham esperó por el nacimiento de Isaac. Moisés no dirigió el éxodo hasta los 80 años de edad. Elías esperó junto al arroyo. Noé esperó 120 años por la lluvia. Pablo estuvo oculto durante tres años en Arabia. La lista es interminable. Dios está actuando mientras su pueblo espera, espera y espera. José está siendo moldeado para un futuro importante.

Eso es lo que está sucediendo: En el presente, nada. En el futuro, ¡todo! La

LUZ REVELADORA.

Por Charles R. Swindoll
Jeremías 7:11-12
Marcos 11:17-18
Lucas 19:47
Juan 1:5
Juan 2:14-16
Juan 3:19-21
Juan 8:12
De muchas maneras, la Jerusalén a la cual Jesús entró el día lunes, era muy diferente a la ciudad que conocemos en la actualidad. Sin embargo en algunos aspectos no fue así.

De ninguna otra manera podemos entender esto mejor que mediante el choque entre la fe y el comercio en el templo. Los cambistas abusaban de los peregrinos que venían al templo a adorar; los mercaderes vendían animales que ensuciaban el templo profanando el lugar de adoración de Dios.

Jesús demostró Su autoridad como Mesías al expulsarlos del templo, tal como lo había hecho tres años antes. Expulsó a aquellos que utilizaban la adoración como una oportunidad de ganancia financiera, un engaño que el Señor todavía aborrece.

"Está escrito", les recordaba Jesús, "mi casa será llamada casa de oración en todas las naciones, pero ustedes la han hecho una cueva de ladrones". La frase, "cueva de ladrones", viene de la reprimenda que Jeremías le dio a aquellos que abusaron del primer templo de Dios durante la época del profeta. Jeremías se había quedado en el templo y les dijo a los líderes que fueran a Silo para que vieran lo que quedaba del tabernáculo. Esas ruinas presagiaban la destrucción del primer templo. Y Jesús, citando a Jeremías, predijo el mismo resultado para el segundo templo.

Las palabras y las acciones de Jesús en ese lunes causaron molestia entre los líderes judíos. Comenzaron a buscar formas para matarlo. Diariamente Jesús enseñaba en el templo, y la ira que los líderes sentían se iba incrementando. ¿Por qué? Porque la luz revela lo que ocurre en la oscuridad. Con la luz brillante de la verdad, Jesús exponía la hipocresía de esos líderes.1.
GRACIAS POR SOPORTAR.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 40:20
Génesis 41:1
Cuando José vio al copero salir de la prisión, debió haber pensado: “¡Ahora es mi oportunidad! ¡El faraón le tiene confianza a este hombre! Él me sacará de aquí.” No sabemos si José supo lo que les sucedió a estos hombres, pero cuando se produjo la liberación de ellos dentro del tiempo anunciado, debió haber pensado que, con la ayuda de Dios, había dado la interpretación correcta de los sueños. Por tanto, esperaba con optimismo la oportunidad de lograr su libertad.

Sin embargo, en vez de ser recordado y recompensado, José fue olvidado durante dos años. Es fácil pasar por alto este pequeño hecho, enterrado en medio de toda esa secuencia de sueños e interpretaciones. Pero después de haber transcurrido dos años de la salida del copero, José seguía enterrado en esa cárcel. Notemos el énfasis: dos años completos. ¡Dos largos, monótonos y desdichados años!

¿En qué estuvo pensando José durante ese tiempo? La tendencia humana sería: “¿Es que me vas a tener esperando para siempre, Señor? ¡La verdad es que parece que te has olvidado de mí!” No, nada de eso. Este hombre extraordinario, víctima una y otra vez, seguía esperando, confiando y apoyándose en Dios.

Escuche esto, si usted es una víctima del maltrato: lo más importante es que oiga la verdad de Dios. Él tiene cien mensajes diferentes que dar durante cien experiencias diferentes en el encierro. Él sabe cuál es el mensaje adecuado en el momento adecuado, y lo único que se necesita es un corazón sensible, obediente y confiado. Un corazón que diga: “Señor, ayúdame ahora. Justo en este momento. Sácame de mi prisión. Ayúdame a ver más allá de la oscuridad, para ver tu mano. Moldéame de nuevo, ahora que estoy siendo molido. Ayúdame a verte en este abandono, en este rechazo.” Haga usted esa misma oración. Convierta su problema en confianza, esperando que Dios utilice tiernamente esa aflicción, esa cárcel, ese abandono, para su propósito.

Dios no le ha abandonado. Puede que esté callado, pero Él no se ha olvidado de usted. Él nunca se ha ido. Dios comprende el sufrimiento que produce el mal que Él permite misteriosamente, para que usted inicie un andar tierno y sensible con el Señor. Dios es bueno y Jesucristo es real, a pesar de sus circunstancias actuales. Mi oración es que Dios haga por usted lo que Él hizo por José.

Que Él le dé la gracia para soportar.
DIOS EN ACCIÓN.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 40:20-23
El sufrimiento, cuando es manejado adecuadamente, puede moldear una vida para la grandeza. La historia humana está llena de relatos sobre personas cuyas luchas y cicatrices fueron el cimiento de extraordinarios logros. En realidad, fue por sus dificultades que lograron lo que necesitaban para alcanzar la grandeza.

Durante largo tiempo de mi vida luché con ese concepto. Me parecía que era una filosofía cruel. ¿Por qué tenía uno que sufrir? ¿Qué quiere decir eso de que “hay bendiciones que sólo se logran por medio de las luchas”? Pero ahora lo entiendo. Estoy de acuerdo con A. W. Tozer, quien en su libro The Roof of the Righteous (El sostén del justo), dijo: “Es poco probable que Dios pueda bendecir grandemente a un hombre antes de haberlo herido profundamente.” Yo podría mencionar numerosos ejemplos, pero la verdad es que ninguna vida evidencia más claramente esta verdad, que la vida de José.

En su mayor parte, las experiencias de José habían sido tristes. Si bien es cierto fue un hijo privilegiado, su vida estuvo llena de frustraciones, maltratos y rechazo, y también de temores, falsas acusaciones, esclavitud y abandono. Terminamos el día anterior dejando a José en la cárcel. Ahora, después de un intervalo de dos años completos, retomamos de nuevo su historia.

Recordemos que, cuando lo dejamos, él le había dicho al copero dos años antes, “Ahora que te he dicho el significado de tu sueño, no te olvides de mí. Recuérdame cuando te vaya bien y seas favorecido. Ten la bondad de hablarle de mí al faraón, para que me saque de este lugar. No me olvides.” Pero el copero no se acordó de José ni lo mencionó. Sólo tres días después de que José le dijo esto, el hombre fue puesto en libertad y restaurado a su antiguo cargo de gran copero del faraón. Rápidamente se olvidó de todo lo que había vivido en la cárcel, como también de su compañero de celda, José.

Después de eso pasaron dos años completos, un tiempo largo de olvido. Es posible que nos preguntemos: “Después de todo lo que le había sucedido a José, ¿por qué tenía también que pasarle esto?” Él había sido obediente a Dios y favorecido anteriormente porque “el SEÑOR estaba con él.” La respuesta es que Dios seguía actuando en su vida. Y lo mismo vale para usted.
Una actitud positiva
Por Charles R. Swindoll
Génesis 40:4-19
Al leer esto sonrío, porque si alguien debía tener cara triste, ese sería José. Su situación era mucho peor que la de ellos. Estos estaban allí por un capricho del faraón, y seguramente no estarían allí para siempre. Pero José había sido acusado por la esposa del jefe de los verdugos, y no sabía si volvería a ver otra vez la luz del día. Pero, a pesar de sus propias circunstancias, José se dio cuenta de la situación de estos dos hombres.

Cuando nuestro corazón es recto, aunque nuestro mundo personal se nos haya venido abajo, es admirable lo sensibles que podemos ser con alguien que esté atravesando por algún problema. Esa persona no tiene que decirnos lo que le está sucediendo. En vez de decirles: “¡Ustedes creen que tienen mucho de qué quejarse! ¡Esperen que les cuente mis problemas!”, José les dijo: “¿Por qué están ustedes tan tristes hoy, muchachos? ¿Qué les sucede?” Reconozco que es obvio que esto no es algo que se pregunta en una cárcel, pero pone de manifiesto la capacidad de José de pensar más allá de sus problemas y necesidades inmediatas, para ministrar misericordia a los demás.

Una de las cosas hermosas en cuanto a la actitud correcta es que, con ella, cada día es un día de sol. Uno no tiene que tener días sin nubes para que sean días soleados. En realidad, es sorprendente que José quisiera tener que ver algo con los sueños. La última vez que lo hizo, ¿recuerda lo que sucedió? Les contó sus sueños a sus hermanos, y eso fue la “Operación hoyo”, y terminó en un mercado de esclavos de Egipto. Usted pensaría que él habría dicho: “¡Qué va, amigos! Yo no quiero saber más de sueños en toda mi vida.” Pero José no era un hombre así. Él dijo: “¿De veras? ¿Tuvieron un sueño? Cuéntenmelo.”

Eso es lo que hace una actitud positiva. Hace que olvidemos los problemas de cada día. Le preparará para la acción. Le librará de dificultades emocionales. Le mostrará oportunidades para ministrar en situaciones en las que jamás se habría involucrado.
UN TRABAJO DIFÍCIL.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 40:1-3
El copero era la persona que probaba el vino y la comida del rey antes de que este comiera o bebiera. De esa manera, si estaban envenenados, “adiós, copero”, pero “¡que viva el faraón!” El copero tampoco debía permitir que se le sirviera al faraón una comida mal preparada ya que él era el responsable de vigilar la dieta del monarca. Esto dio como resultado una relación muy estrecha, una relación de confianza entre ambos hombres. Muchas veces el rey de la nación se fiaba de su copero. Si usted recuerda, Nehemías fue el copero del rey de su tiempo, y tenía una relación muy cercana y personal con él. En muchos aspectos, el copero era el hombre de más confianza en la corte. Si esa confianza se destruía, las consecuencias eran serias.

Algo así debió haber sucedido, porque el copero del faraón terminó en la cárcel, como también el panadero del rey (este era otra persona en quien confiaba el faraón, porque todo lo que él preparaba pasaba por la boca del gobernante egipcio). Los detalles de lo sucedido para provocar la caída y el castigo de estos hombres no se nos relatan. Lo único que sabemos es que “ofendieron a su señor”, y que este “se enfureció contra estos funcionarios.” Quizás esa mañana se le cayeron unos panes, y más tarde había demasiada sal en el arroz, ¡y el copero no se lo advirtió al faraón! Debió haber sido algo relacionado con la comida, porque sus trabajos estaban relacionados. Pero, no importa lo que haya sido, el faraón se enojó tanto, que dijo: “¡Retírense de mi presencia!” y los echó a ambos en la cárcel. Y puesto que los caminos de Dios son insondables y profundos sucedió que fue la misma cárcel en la que José estaba preso.

¿No es admirable la frecuencia con que Dios junta a las personas que han tenido o que están teniendo experiencias parecidas? ¿No es maravilloso que, cuando estamos sufriendo, Dios pone a nuestro lado a otras personas que comprenden nuestra aflicción? Eso es muy cierto aquí. José y estos dos hombres fueron a parar a la cárcel por razones diferentes, pero estaban en el mismo lugar y compartiendo la misma desgracia. Y por su propia dolorosa experiencia, José pudo ministrarles.
LA ESTRATEGIA DE DIOS.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 39:21-23
En este breve relato leemos dos veces: "El Señor estaba con José". José comenzó a ver la mano de Dios en su experiencia carcelaria. En lo que pudo haber sido la más terrible de las situaciones, el más deprimente de todos los lugares, José prosperó. Por esto, fue liberado para ser utilizado estratégicamente por Dios en las vidas de por lo menos dos hombres. Asombrosamente, José prosperó en la cárcel, donde uno menos lo pensaría.

Una acusación falsa puso a José en la cárcel, pero fue el Señor quien permaneció cerca de él y quien sustentó su alma mientras estuvo allí. Por eso, José halló favor ante los ojos del jefe de la cárcel, hasta el punto de que este le confió la supervisión de todos los demás presos. El jefe de la cárcel respetaba a José y le tenía tanta confianza que "no se preocupaba de nada de lo que estaba en sus manos, porque el Señor estaba con José. Lo que hacía, el Señor lo prosperaba."

Es que Dios el Señor siguió siendo lo primero en la vida de José. Él era el centro de su vida. El lente de la voluntad de Dios se mantuvo entre José y sus circunstancias, permitiéndole a José ver a Dios en ellas, interpretar a Dios en ellas, y permitiéndole a Dios que lo usara en esas adversas circunstancias.

Cuando viene a nuestra vida una experiencia de encierro, la respuesta más rápida y más fácil es sentir que uno ha sido olvidado por Dios. No sé si usted ha leído alguna vez la tira cómica de Ziggy, ¡pero a mí me gusta mucho, porque muchas veces él dice las cosas que yo he estado pensando! Una de mis caricaturas favoritas muestra a Ziggy, con su inmensa nariz y su cabeza calva, parado sobre una montaña y mirando algo muy a la distancia. El cielo está oscuro, y sólo se ve una nube solitaria y Ziggy grita: "¿Es que me van a tener esperando el resto de mi vida?"

Usted se ha sentido así, ¿verdad? "Señor ¿es que nunca me vas a responder?" Muchas veces, el cielo se parece más a un frío bronce que a la misericordia morada de Dios. Clamamos, pero no recibimos ninguna respuesta.

Sin duda alguna, José no merecía la cárcel, pero él reaccionó muy bien a ella. Eso es lo maravilloso de la historia. Lo primero y más importante en su vida era su vital e invariable relación con su Señor, Y por eso, Dios lo utilizó de un modo estratégico y significativo.
SUS IGNOTOS CAMINOS.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 39:19-23
Isaías 55:8-9
Si alguien supo lo que es un trato injusto, una falsa acusación y el ser víctima inocente, esa persona fue José.

Primero, recibió un trato injusto por parte de su familia. Sus hermanos lo odiaban y quisieron matarlo, pero decidieron más bien venderlo como a un esclavo. Luego, su situación se vio de pronto restringida. Se convirtió en un esclavo en un país donde ni siquiera conocía el idioma. En un momento, era un muchacho de 17 años con toda una vida por delante, y en el siguiente estaba totalmente a merced (en realidad, se convirtió en propiedad) de un extraño. Después de todo eso fue falsamente acusado. Luego de ganarse el favor de su amo, Potifar, la esposa de su amo, trató de seducirlo. Cuando no se sometió a sus deseos, ella mintió y dijo: “Este esclavo trató de violarme”. Como resultado de sus mentiras, fue injustamente echado en una cárcel y abandonado.

¿Recuerda usted las palabras salidas de la pluma de Isaías cuando éste repite el mensaje de Dios?

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos, dice el SEÑOR. Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos (Isaías 55:8, 9).

Observe cuidadosamente los contrastes. Hay una gran diferencia entre “mis pensamientos” y “vuestros pensamientos”, dice el Señor. “Mis caminos” no son como “vuestros caminos.” Ellos son más altos; son más profundos, insondables, misteriosos, y yo añadiría: sorprendentes.

Nuestros caminos humanos están basados en lo que parece justo. Creemos firmemente que cuando alguien hace lo correcto, el resultado será recompensas y bendiciones. Y que cuando alguien hace algo malo, habrá consecuencias serias, incluso un castigo. Pero esos son nuestros caminos, no necesariamente los caminos de Dios. Por lo menos, no inmediatamente. Sabemos que Él permite que personas totalmente inocentes reciban un trato injusto en sus vidas, por razones más profundas e insondables que esas personas o nosotros pudiéramos jamás haber imaginado. ¡Con qué tranquilidad interviene Él!

LAS RAMIFICACIONES PERSONALES.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 39:19-23
Imagine lo que debió haber pasado por la mente de José en ese momento, poco después de haber sido encarcelado. No sólo era inocente, sino que también había resistido la descarada tentación una y otra vez. (Recuerde que él nunca había leído Génesis 41. No sabía cuál iba a ser el final. No sabía que en cuestión de años sería el primer ministro de Egipto). Lo único que sabía en este doloroso momento era que únicamente había hecho lo correcto y que había sufrido una injusticia. El tiempo transcurría lentamente. Los días se convertían en meses. Había sido una vez más injustamente condenado, olvidado, y estaba totalmente desamparado.

Pero, de alguna manera, en medio de esta injusta situación, José sentía que la mano del SEÑOR estaba en todo esto. “José, tú eres mío. Yo estoy contigo. No te estoy ignorando ni rechazando. Serás un hombre mejor, por causa de esta acusación contra ti. José, aún no he terminado de prepararte para mi servicio.”

Es posible que usted esté enfrentando una tentación ahora mismo. Quizás a ha cedido. Algunos de mis lectores pudieran estar pensando: Dígalo, pastor, necesito oírlo. Hasta ahora he resistido la trampa de la tentación sensual, y necesito ayuda para mantenerme firme. Pero nadie que esté leyendo esto puede decir: “No sé de qué está usted hablando, Chuck. Yo nunca me he enfrentado con algo como esto en toda mi vida.”

Usted y yo necesitamos discernir los tiempos en que vivimos. Estamos viviendo en una era que intenta llevar a la gracia a extremos heréticos. Esto es algo que veo y escucho prácticamente todos los días. Por tanto, permítame decirle esto con toda honestidad: El mayor regalo que usted puede darle a su cónyuge es su pureza, su fidelidad. La cualidad de carácter que usted puede darle a su cónyuge y a sus hijos, es el autocontrol moral y ético. Manténgase firme, amigo mío. No ceda. José lo hizo, y usted también puede hacerlo. ¡Tiene que hacerlo!

Cualquiera que sea la situación, no importa lo atractiva, agradable o momentáneamente encantadora que parezca la carnada, no coquetee con ella. Pida la fortaleza sobrenatural que proviene de conocer a Jesucristo y, actuando bajo el control de su poder, manténgase firme en su fuerza. Ahora mismo, en este momento, decídase a ser un José. Prepare su mente para unirse a las filas de Dios, y de hoy en adelante resista.

De no ser así, usted claudicará. Será sólo cuestión de tiempo.

¡HUYA POR SU VIDA!
Por Charles R. Swindoll
Génesis 39:6-8
La atracción de la sensualidad funciona como un imán, acercando mutuamente a dos fuerzas “súbitas e impetuosas”: el deseo interno y la carnada externa. Seamos honestos: usted no puede escapar de la carnada extrema si vive en el mundo real. En realidad, si de alguna manera se las arregla para aislarse del mundo real, su mente no le dejará escapar de la carnada externa. Pero recuerde que no hay pecado en la carnada. El pecado está en dar la mordida. Si la lujuria de otra persona le tienta para que usted ceda a su propio deseo, tanto así que su resistencia se debilita, usted habrá sido cautivado. Habrá cedido al encanto de la tentación. El secreto de la victoria está ejemplificado a la perfección por José. Él se negó a flaquear. Siguió resistiendo.

La esposa de Potifar dejaba caer la carnada día tras día. Y todas las veces José se negaba a tomarla; “no, no, no”, respondía. Pero no sólo no le hacía caso, sino que tampoco quería estar cerca de ella. Porque no era prudente estar en su compañía.

José la había rechazado una y otra vez, negándose a ceder a sus requerimientos amorosos, finalmente, la mujer le puso una trampa.

José había entrado a la casa para hacer sus tareas del día. Notó que todo estaba en silencio. No había criados cerca. Ella estaba sola con José en la casa, y de nuevo hizo sus insinuaciones. Sólo que esta vez no iba a aceptar un no como respuesta. De modo que fue más allá de la propuesta verbal y se aferró a José físicamente. Lo apretó tanto a su cuerpo que cuando él trató de zafarse de ella para salir corriendo a la calle, le dejó el manto en sus manos.

¡Qué imagen tan clara y práctica sobre la verdad a partir de la vida de José! ¡Qué consejo bíblico tan grande! Siempre que el Nuevo Testamento habla del tema de la sensualidad nos da un mandamiento: ¡CORRA! No nos dice que nos pongamos a razonar con ella. No nos dice que nos pongamos a pensar en ella y a citar versículos bíblicos. ¡Nos dice que ¡HUYAMOS! Yo he descubierto que uno no puede ceder a la sensualidad si está huyendo de ella. ¿Entonces? ¡Huya por su vida! ¡Salga de allí! Porque si trata de razonar con la lujuria o perder el tiempo con los deseos sensuales, finalmente cederá. Usted no podrá vencerlos. Es por eso que el Espíritu de Dios ordena enérgicamente: “¡Huye!”.

LAS TENTACIONES DE LA PROSPERIDAD.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 37:36
Génesis 39:1-6
El Dios soberano de Israel estuvo íntimamente involucrado en la vida de José. Él le guió y le dio la facilidad de aprender el idioma de los egipcios. Además, le dio favor ante los ojos de Potifar. Es indudable que Dios era el secreto del éxito de José. La suerte no tuvo nada que ver con tal éxito.

José no tuvo que decirle a Potifar que el Señor estaba con él; Potifar podía verlo por sí mismo (39:3). Además, José no utilizó su espiritualidad como una herramienta de manipulación para obtener prebendas de su jefe. Simplemente, porque el Señor hacía prosperar a José en todo lo que emprendía, este halló favor ante los ojos de Potifar. Observe que no dice que José le pedía favores a Potifar sino que halló gracia ante Potifar.

El mucho éxito está acompañando de mucha confianza, lo cual, a propósito, lleva a muchos momentos de confiada vulnerabilidad. En cuanto a esto último, F. B. Meyer escribe acertadamente:

Podemos esperar tentaciones en los días de prosperidad y bienestar, antes que en los de privaciones y trabajo duro. No en las heladas laderas de los Alpes, sino en las soleadas llanuras de la Campagna; no cuando la juventud está ascendiendo arduamente la empinada escalera de la fama, sino cuando ha llegado el bienestar de los años maduros; no cuando los hombres arrugan la frente, sino cuando sonríen exquisitamente ante el halago; ¡es allí, es allí que la tentadora acecha¡ ¡Mucho cuidado!

¡Qué exhortación tan sabia! Esta advertencia no preocupa a la persona vencida y arruinada. Su mensaje está dirigido al triunfador; al ejecutivo con mucho futuro; al hombre o a la mujer que está en camino a la cima; a la persona que está experimentando los beneficios y el favor de Dios, que está cosechando los favores de una privacidad y una confianza cada vez mayores. El ensayista escocés Thomas Carlyle estaba en lo cierto cuando dijo: “La adversidad es a veces difícil de soportar por un hombre, pero por un hombre que puede soportar la prosperidad hay cien que soportarán la adversidad.” Las tentaciones que acompañan a la prosperidad son mucho mayores (y mucho más sutiles) que las que acompañan a la adversidad.

LECCIONES EN CUANTO A LA ADVERSIDAD.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 37:5-35
Este es un buen momento para recordar varias lecciones que podemos aprender a partir de Ia familia de Jacob y de las adversidades de José. La primera es obvia: Ningún enemigo es más sutil que la pasividad. Cuando los padres son pasivos, es posible que disciplinen a Ia larga, pero entonces la reacción retardada se lleva a cabo con ira. La pasividad espera y espera hasta que, finalmente, no puede esperar más, ¡y Ia disciplina cae con todo su peso! Cuando esto sucede, los hijos no son disciplinados sino tratados con brutalidad. La pasividad no solo nos ciega aquí y ahora, sino que también nos hace inconsistentes.

Hay una segunda lección que podemos aprender de las luchas de la adolescencia de José. Ninguna reacción es más cruel que Ia de los celos. Salomón tenía razón cuando dijo: “Duros como el Seol [son] los celos” (Cantar de los Cantares 8:6, RVR-1960). Los celos —si se les permite que crezcan y se ulceren— llevan a consecuencias desastrosas. Si usted deja que los celos se acrecienten dentro de su familia o de sus hijos, se estará buscando problemas. En algún momento, los celos se manifestarán de maneras muy perjudiciales.

Pero basta ya de hablar de lo negativo. Encontramos en todo esto al menos una magnifica lección de esperanza: Ninguna acción es más poderosa que Ia oración. Reconozco que el relato bíblico no dice que Jacob se volvió a Dios en oración, ¡pero es seguro que lo hizo! ¿De qué otra manera pudo seguir viviendo? ¿A dónde más pudo haberse vuelto en busca de esperanza?

Lo mismo puede decirse de usted y de mí. La oración nos da el poder para soportar. Las personas mayores son una fuente de sabiduría para los padres jóvenes, para los hijos y para los nietos. Los hombres y las mujeres solteros tienen mucho que ofrecer, ya sea dentro de sus propias familias extendidas o dentro de Ia familia de Ia iglesia. Las vidas devastadas y vacías pueden encontrar nuevas fuerzas para recuperarse. Es en este punto que yo diría que José, sin duda alguna, entregó su situación a Dios, mientras la caravana se dirigía a Egipto. ¡Sin duda alguna sabía, aun a los diecisiete años de edad, que su única esperanza estaba en la segura intervención de Dios! ¡Es indudable que clamó a aquel, al único que tenía el control soberano de su futuro! ¡Y lo mismo tenemos que hacer nosotros!
EL MANUAL DE CAPACITACIÓN DE DIOS.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 37:1-4
Antes de que nos familiaricemos más con José, echemos un rápido vistazo a una información previa. Le será de ayuda recordar que su biografía se ubica dentro de tres segmentos precisos.

Desde su nacimiento hasta los diecisiete años (Génesis 30:24–37:7). Durante este tiempo, la familia de José estuvo en transición; no estaba en un lugar fijo, sino que se mantenía yendo de un lado a otro. Asimismo, estaba surgiendo cierto antagonismo por los choques y discusiones que había en la familia, producto de los celos y el odio.

Desde los treinta años hasta su muerte (Génesis 41:46–50:26). Los últimos ochenta años de José son de prosperidad y recompensa bajo la bendición de Dios. José tuvo la gran oportunidad de desquitarse de sus hermanos, de arruinarlos para siempre, pero se negó a hacerlo. Por lo contrario, los bendijo, los protegió y los perdonó.

Dios utiliza constantemente las vidas de los personajes de la Biblia para enseñarnos, estimularnos y ponernos sobre aviso. ¿Quién puede olvidar el impacto de las verdades manifestadas en las vidas de David y Ester, de Moisés y Elías, de Pedro y Pablo? Es imposible dejar a la verdad en el terreno teórico cuando la vemos revelada en las vidas de hombres y mujeres de carne y hueso. Eso es lo que hacen estas biografías divinamente inspiradas; destilan verdad y pasan a ser parte de la esencia de la vida cotidiana. El manual de capacitación de Dios está lleno de vidas que nos inspiran e instruyen.

Romanos 15:4 dice: “Pues lo que fue escrito anteriormente fue escrito para nuestra enseñanza, a fin de que por la perseverancia y la exhortación de las Escrituras tengamos esperanza” (cursivas añadidas). Esta referencia a “anteriormente” abarca todas las verdades escritas en el Antiguo Testamento, Y si entiendo bien este versículo, hay dos razones fundamentales por las que Dios ha permitido que tengamos el Antiguo Testamento para su estudio y aplicación: primero, para la instrucción en el presente, y segundo, para la esperanza futura. Dios nos ha dado esta información para que nuestras mentes puedan aprender la verdad sobre él y sobre la vida, de manera que seamos estimulados para preservar en el futuro.

ALEGRÍA INSÓLITA.
Por Charles R. Swindoll
Salmo 16:11
No conozco otra necesidad más grande hoy que la necesidad de alegría. Alegría inexplicable, contagiosa. Alegría insólita.

Cuando esa clase de alegría sube a bordo a nuestra nave de la vida, trae cosas consigo: como el entusiasmo por la vida, determinación para perseverar, y un fuerte deseo de ser estímulo para otros. Tales cualidades hacen de nuestra travesía soportable cuando llegamos a los mares abiertos y encontramos las olas altas de adversidad que tienden a desmoralizarnos y paralizarnos. No hay nada mejor que una actitud gozosa cuando enfrentamos los retos que la vida nos lanza.

Alguien le preguntó una vez a la Madre Teresa qué descripción de trabajo habría para alguien que quisiera trabajar a su lado entre los más pobres y entre los callejones estrechos de Calcuta. Sin titubear la Madre Teresa mencionó sólo dos cosas: el deseo de trabajar duro y una actitud alegre.
EL PODER DE LA RECONCILIACIÓN.
Por Charles R. Swindoll
Mateo 6:14
No podemos estar en buena relación con Dios mientras no estamos en buena relación unos con otros. El poder de la reconciliación es más fuerte que la venganza. Es asombroso cómo el perdón descarga el arma de la mano de la otra persona. Cuando uno se reconcilia con un hermano o hermana, es asombroso lo que eso hace en ambos corazones. Es como haber hecho una limpia en su sistema nervioso. Es como superar una fiebre prolongada y limpiar la corrupción que ha estado enfermando la mente. Usted no necesita abogado para eso. Probablemente tampoco necesita de un ministerio o un consejero. Todo lo que necesita es humildad. Para decirlo tal como es, en el análisis final usted necesita agallas. No espere tanto tiempo.

Manténgalo sencillo; vaya y resuélvalo.

NUESTRA GUÍA DE POR VIDA.
Por. Charles R. Swindoll
Salmo 32:8
Cuando llegamos a los dilemas en la vida y no podemos descifrar la dirección correcta para seguir, si esperamos mantener nuestra alegría en el proceso, debemos permitir que el Señor sea nuestro guía, nuestra fortaleza, nuestra sabiduría; ¡nuestro todo! Es fácil leer esas palabras, pero tan difícil ponerlas en práctica. Cuando lo hacemos, sin embargo, es nada menos que asombroso con cuánta paz y felicidad podemos permanecer. La presión está en Él, la responsabilidad está en Él, la pelota está en su cancha, y una alegría inexplicable nos envuelve.

Con certeza, tal método desusado de tratar con los dilemas es raro. No hay muchos dispuestos a entregarle a Dios las riendas y exige humildad, otro rasgo raro entre personas capaces. ¡Pero resulta! El Señor es experto para tomar nuestros conflictos y revelar la mejor solución posible para nosotros.
LA PIEZA CENTRAL DEL ROMPECABEZAS.
Por Charles R. Swindoll
2 Corintios 12:9
El sufrimiento viene en muchas formas y grados, pero la gracia de Dios siempre está allí para llevarnos más allá del mismo. He vivido lo suficiente, y soportado suficientes números de pruebas para decir sin vacilación que sólo la perspectiva de Cristo puede darnos regocijo en reemplazo del resentimiento.  Jesús es la pieza central del rompecabezas del sufrimiento. Si lo colocamos en su lugar, el resto del rompecabezas por complejo y enigmático que sea empieza a cobrar sentido.

Sólo la salvación de Cristo puede cambiarnos de espectadores a participantes en el drama en desarrollo de la redención. Las escenas serán exigentes. Algunas tal vez sean trágicas. Pero sólo entonces entenderemos el papel que el sufrimiento juega en nuestras vidas. Sólo entonces podemos echar mano a la esperanza más allá de nuestro sufrimiento.
SI DIOS DICE QUE SERÁ, SERÁ.
Por Charles R. Swindoll
Job 42:2
"No se puede detener ninguno de sus planes." Recuerde esa conclusión. . . . Cuando Dios dice se hará, se hará. ¿Si me hace desdichado? Me hace desdichado. ¿Si duele? Duele. ¿Si arruina mi reputación? Arruina mi reputación. . . .

¿Quiere saber quién está a cargo aquí? El que llama los espacios para que existan, el que puso las nubes en su lugar, el que estableció la atmósfera en la cual podemos vivir, el que separó los mares y la tierra, que le dio a usted aliento para sus pulmones y la capacidad de pensar. El que lo puso aquí, ahora en el tiempo, con su propósito, y el que con un tocar con su dedo divino lo sacará de la vida a la eternidad. Por misteriosas que nuestras vidas parecen ser, Dios, y solo Dios, está a cargo.

SEGURO EN LAS MANOS DE DIOS.
Por Charles R. Swindoll
Isaías 42:15-16
"El Señor se ha olvidado de mí. . . Se ha alejado. . . Me ha olvidado por completo." ¿Alguna vez ha dicho eso? ¡Por supuesto que lo ha dicho! ¿Qué tal el lunes por la mañana? Usted acaba de regresar de un glorioso retiro de fin de semana. Tiempo con la palabra de Dios. Gran adoración. . . . Abundante risa. Oración significativa. . . . Luego llega el lunes a las ocho de la mañana, de regreso en casa, y todo su mundo se derrumba. "El Señor se ha olvidado de mí. Ha dejado por completo la escena."

Pero Dios dice: "Te tengo en las palmas de mis manos. Estás continuamente delante de mí.”. . .

Deténgase y mire las palmas de sus manos. Ahora, imagínese que son las manos de Dios y que usted está precisamente allí. . . . Nuestros caminos están continuamente delante de Él. Ningún momento fugaz de la vida pasa sin que Él sepa exactamente dónde estamos, lo que estamos haciendo, y cómo nos sentimos.

LOS BENEFICIOS DE LA SOLEDAD.
Por Charles R. Swindoll
Proverbios 30:5
La Biblia está repleta de referencias al valor de esperar delante del Señor y pasar tiempo con Él. Cuando lo hacemos, la basura que hemos recogido durante las horas apuradas y atareadas de nuestro día se filtra, no muy diferente al sedimento que se asienta cuando un río se hace más ancho. Con la basura fuera del camino, podemos ver las cosas con más claridad y sentir con mayor sensibilidad los acicates de Dios.

David con frecuencia subrayó los beneficios de la soledad. Estoy seguro de que primero se familiarizó con esa disciplina mientras cuidaba las ovejas de su padre. Más tarde, durante esos años tumultuosos cuando el rey Saúl estaba al borde de la locura y persiguiéndole por celos, David buscó su tiempo con Dios no sólo como un refugio necesario sino su medio de supervivencia. . . .

Dios todavía anhela hablar a corazones que esperan, . . . corazones que se quedan quietos ante Él.

BENDITO ACÉPTATE Y AFIRMENSE UNOS A OTROS.
 Por Charles R. Swindoll
Proverbios 16:21
Dios ordena que nos extendamos, nos aceptemos y nos afirmemos unos a otros.  Esto quiere decir que conscientemente resistimos la fuerte corriente del torrente en que estamos. . . el que dicta todas las excusas:

"Simplemente estoy demasiado ocupado."
"No vale la pena correr el riesgo."
"En realidad no necesito a nadie."
"Si me extiendo a otros, pareceré tonto."

La estrategia del diablo para nuestros tiempos está resultando. Él nos ha seducido para que creamos que en realidad no debemos preocuparnos en ser guardas de nuestro hermano. Después de todo, tenemos presiones de tiempo y demandas del trabajo (esa implacable y feroz determinación de ser el número uno), para no mencionar ansiedades estimuladas por la incertidumbre económica. Y, ¿quién en realidad necesita nuestra ayuda, de todas maneras?  Le voy a decir quién: casi toda persona que encontramos; esa es.

BENDITO EL DÍA DE DESCANSO.
Por Charles R. Swindoll
Génesis 2:2
Después del sexto día de la creación, el Señor Dios deliberadamente dejó de trabajar. . . .

Descansó. Tome nota especial de eso. No fue que no había nada más que podía haber hecho. Por cierto no fue porque estaba agotado; ¡la omnipotencia jamás se cansa! No es que se le habían acabado las ideas, porque la omnisciencia no conoce limitación mental. Él podía fácilmente haber hecho muchos más mundos, creado un número infinito de otras formas de vida, y provisto múltiple millones de galaxias más allá de las que hizo.

Pero no lo hizo. Se detuvo.


Y pasó todo un día descansando. Es más, "bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó," algo que no hizo en los otros seis días. Marcó este día como en extremo especial. No era como los demás. Me suena como que Él hizo un día en que descansó un período "prioritario" de tiempo.

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