Fruto del Espíritu: Fe
Señor, siempre diré en mi canto que tú eres bondadoso; constantemente contaré que tú eres fiel. Salmos 89:1
Cosas de Dios. Él se acercó a un señor anciano y sin hijos, llamado Abraham, y le prometió que su descendencia sería una gran nación (Génesis 17). Abraham no sabía, pero Dios hablaba tan en serio a respecto de su promesa, disponiéndose a morir en la persona de Cristo, para cumplir su promesa. 2000 años después Jesucristo murió en una cruz, mostrando su fidelidad. Dios cumplió su promesa, la cual hizo a Abraham, después de mucho tiempo.
No fue fácil para Dios garantizar nuestra salvación. Los descendientes de Abraham, la nación de Israel, eran pecadores y caprichosos. Si la comparamos con el casamiento, la relación entre Dios e Israel, entonces fue un casamiento que soportó muchas infidelidades. Aún así, Dios permaneció fiel – Él siempre fue en busca de su pueblo, establecía la paz con él, los conquistaba con la promesa de la salvación, los envolvía con su fidelidad.
Debemos cantar la canción de la fidelidad de Dios, porque sabemos muchas cosas más que la gente del Antiguo Testamento: conocemos a Jesucristo. En él, Dios cumplió todas las promesas hechas. Su fidelidad nos dio la salvación y hasta hoy, Dios está cerca de nosotros cuando somos infieles. A través de nosotros, Dios da a conocer su fidelidad.
Piensa
La fidelidad de Dios es evidente el cumplimiento de sus promesas, aún cuando no cumplamos las nuestras.
Ora
Señor, renueva hoy nuestro amor y nuestra fidelidad a ti. Ayúdanos, porque no siempre tenemos fuerzas para ser fiel hasta las últimas consecuencias. Oramos en nombre de Jesús. Amén.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario