Vestidos de Misericordia
Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.
Colosenses 3:12
El apóstol Paulo nos dice que la misericordia hace parte de la vestimenta del cristiano. ¿Pero, qué es misericordia? ¿Es sentir pena de alguien? Si Dios, a través de Cristo es la misericordia en persona, entonces es mucho más que sentir pena. Un amigo mío, comparó la misericordia a un pedazo de cuero, que necesita ser blando y fuerte. Así como el cuero, la misericordia necesita ser “blanda” para que podamos sentir el sufrimiento de alguien, pero también necesita ser fuerte, a punto que podamos ayudar.
Amar a los demás requiere que nos fijemos en los que sufren dolor y son necesitados. Lo mismo sucede con la misericordia. Si no abrimos nuestros ojos para ver y sentir el sufrimiento de las personas que nos rodean, nunca sabremos lo que es ser misericordiosos.
La televisión nos muestra con detalles el sufrimiento de mucha gente. Pero, vemos y enseguida lo olvidamos porque no podemos para ayudar a tal persona. Para que seamos misericordiosos, necesitamos levantarnos y actuar. Jesús sabía bien que el que es misericordioso corre el riesgo de sufrir.
Para mostrar misericordia por nosotros, Jesús perdió su propia vida, pero consiguió nuestra salvación. Sentir el sufrimiento ajeno nos puede costar muy caro. Debemos preguntarnos: ¿estamos dispuestos a asumir ese riesgo?
Piensa
Misericordia no es sentir pena, pero entrar en la vida de la otra persona, sufrir con ella y aliviar su dolor.
Ora
Señor, danos corazones misericordiosos que busquen verdaderamente resolver el problema básico de las personas. Que pueda ayudarles con amor en sus necesidades y llevarles tu esperanza. En nombre de Cristo. Amén.
martes, 24 de febrero de 2009
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