Cosecha
Yo les digo: abran sus ojos y vean los campos... ellos están maduros para la cosecha.
Juan 4:35
Máquinas modernas son las que preparan los campos para la siembra. En estos tiempos hay buenas semillas, mejores fertilizantes e irrigación. Sólo basta esperar la cosecha.
Cuando la siembra está pronta para la cosecha, ningún otro trabajo en el campo es tan importante, ni prioritario.
Jesús, con frecuencia, usó el ejemplo de la cosecha para describir la urgencia y la importancia de cooperar para traer a sus escogidos al Reino de Dios. Todo empezó con un encuentro casual en un pozo, cuando reconoció una necesidad profunda, Jesús dió a la mujer samaritana el agua de vida. Y debido a la reacción que tuvo la mujer y muchas otras personas de su pueblo, Jesús se quedó allí por dos días y “muchos otros creyeron”.
Los discípulos necesitaban vencer barreras, prejuícios y concertar su visión. Ellos no conseguían ver las oportunidades que estaban frente a sus ojos. Planeaban algo, quien sabe algo mejor, más complicado, pero la cosecha estaba ahí, al alcance de sus manos.
La Biblia es clara a respecto de la importancia de la misión y de nuestro envolvimiento con ella. En el trabajo, en la escuela, en el barrio, en la calle, todos los días vemos que la cosecha está lista para ser cegada. Es sólo comenzar, no hay tiempo que perder.
Piensa
En el reino de Dios cualquier estación del año es tiempo de cosecha. Amor es la siembra de todos los días.
Ora
Padre nuestro, infunde en nosotros el corage y la disposición de tu espíritu, para recoger los frutos de tu amor y de tu gracia. Que nos fijemos en las personas que nos rodean. Oramos. En tu nombre. Amén.
miércoles, 3 de junio de 2009
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