Grandes expectativas
“¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?
Mateo 11:3
En el cartel de un restaurante decía: “Si nuestros servicios noalcanzan sus expectativas, disminuya sus expectativas”, sólo que ese no es el consejo de Jesús.
Juan Bautista tenía expectativas con relación a Jesús. Él comenzó a preguntarse si Jesús era realmente la persona que él pensaba. Nosotros también nos preguntamos eso algunas veces, al luchar con las enfermedades, con hijos rebeldes y con crisis financieras.
Jesús no lo condena a Juan por tener dudas, tampoco nos condena a nosotros. Él nos incentiva con palabras duras como estas: “Feliz es aquel que no se avergüenza por mi causa”. Somos felices si continuamos teniendo fe, a pesar de los problemas de la vida.
Nos gusta contar historias con finales felices, pero la vida no siempre es así. El evangelio es un mensaje peligroso y radical, que nos llama para fuera de un ambiente seguro, nos lleva a un mundo sufrido. Cuando escuchamos el mensaje del evangelio, necesitamos esperar y creer que ella cambiará nuestras vidas. Si nunca esperamos un cambio de vida como resultado del evangelio, es por que estamos muy acomodados. Ni siempre es fácil seguir a Jesús. Él nunca prometió que sería así, prometió que estaría siempre con nosotros.
Piensa
Si no esperamos un cambio de vida como resultado de escuchar la Palabra de Dios, estamos acomodándonos.
Ora
Dios eterno, no sabemos cómo será la jornada de esta semana. Que tu Espíritu abra nuestras mentes y corazones, para que los cambios se den al escuchar y practicar tu Palabra. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
jueves, 25 de junio de 2009
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