Haciendo discípulos
“Dios no trata a las personas con parcialidad, de todas las naciones él acepta a todo aquel que le teme y hace lo que es justo.”
Hechos 10:34-35
Tenemos un cierto temor, de que si abrimos nuestra boca para hablar sobre el evangelio de Cristo, las personas nos llenarán de preguntas difíciles, nos dirán alguna cosa irónica o se burlarán de nosotros. La experiencia de Pedro al aproximarse a la familia de Cornelio, puede sacarnos ese miedo. Pedro debió haber sentido una cierta incomodidad al entrar en la casa de un ciudadano romano. Él no estaba acostumbrado a convivir con quienes no eran judíos, pero aún así, Cornelio estaba preparado para escuchar todo a respecto dell evangelio.
Pedro hizo algo que necesitamos hacer antes de comenzar a hablar. Él inició la conversación escuchando. “¿Puedo preguntar por qué ustedes me mandaron llamar? él preguntó. Y cuando escuchó la historia de la visión de Cornelio, Pedro reconoció que tenía que aprender algo con aquella experiencia.
Entonces, cuando él comprendió la situación y les enseñó del amor de Dios y su salvación, sus nuevos amigos entendieron. Ellos creyeron y quisieron ser bautizados.
Algo parecido sucedió cuando el pueblo de Jerusalén escuchó a respecto de lo que sucedió con Cornelio, el Espíritu tocó a las personas y entendieron que también necesitaban celebrar su nueva vida en Cristo (Hechos 11:1-18).
Piensa
Una buena forma de comenzar una conversación, es escuchando.
Ora
Padre, perdónanos cuando juzgamos o nos sentimos superiores, o cuando nos mantenemos distantes de aquellos que no creen en ti. Ayúdanos a amarlos y a compartir lo que tú significas para nosotros. Amén.
miércoles, 17 de junio de 2009
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