Ser rico versus ser pobre
“¡Cuán difícilmente entraran en el reino de Dios los que tienen riquezas!”
Marcos 10:23
Un joven hizo una pregunta a Jesús a respecto de heredar la vida eterna. Él preguntó como alguien que no tenía deudas, y que confiaba en sus riquezas. Él estaba libre de muchas preocupaciones que otros tienen con relación al sustento de la familia y de sí mismo. Éstaba libre para aprovechar la buena vida.
Jesús responde con sensillez la pregunta de ese joven: “siga los mandamientos”. El joven honestamente concluyó que ya había hecho de todo. Pero no hizo lo suficiente.
Diagnosticando el problema de ese joven, Jesús escogió sus palabras con cuidado: “Vé vende todo lo que posees y da el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme” Era el camino para disfrutar de la libertad.
Las palabras de Jesús fueron duras, porque el dinero tiene el poder de atraparnos, eso puede suceder con los pobres que no tienen nada; como también con los ricos que tienen más de lo que necesitan.
Lo importante es que necesitamos estar libres para recibir la vida eterna. No podremos aceptar el regalo de Dios, si nuestras manos están llenas de cosas que nos atan y desvían o distorsionan nuestras prioridades.
Piensa
Jesús nos llama para seguirlo. ¿De qué necesitamos librarnos para que eso sea una realidad?
Ora
Señor, es difícil vivir libres y con las manos vacías. Tenemos cuentas a pagar, hijos, padres ancianos... Nuestras manos parecen llenas. Te damos gracias por las bendiciones que tú nos das. Amén.
viernes, 26 de junio de 2009
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