¿Qué fruto es ese?
Permaneced en mí, y yo en vosotros... pues sólo pueden dar frutos si están unidos conmigo.
Juan 15:4
Un día plantamos en el jardín un naranjo enano. Nos habían garantizado que daría frutos el primer año que plantamos. Pasaron tres años y las naranjas nunca aparecieron. Decidimos consultar algunos especialistas, que nos dijieron: “El árbol fue plantado demasiado cerca a la pared, no recibe sol, está próxima a otras plantas y flores, y es regada con demasiada frecuencia. Mudamos de lugar la planta y a los seis meses produjo excelentes naranjas.
Producir frutos es por lo general una cuestión de escoger una buena localización. Es sobre eso que Jesús habla en la parábola de la vid. Se espera que los cristianos den frutos, sólo que ellos lo harán si están en el lugar exacto. El “lugar exacto” no es tanto un lugar geográfico, pero sí una cuestión de fe – ellos deben permanecer bien cerca de Cristo. Él dice: “Continuen unidos conmigo, y yo continuaré unido con vosotros; pues sólo podrán dar frutos si permaneceis en mí”. Lejos de Cristo, no podemos dar frutos por nosotros mismos. Eso es muy simple. Producir frutos no es cuestión de esfuerzo personal – es apenas cuestión de permancer en Cristo.
¿Cómo permanecemos en Cristo? Manteniéndonos en contacto con la Palabra de Dios y en sintonía con Él por medio de la oración. Esto nunca falla: Se permanecemos en Él, y Él en nosotros, daremos muchos frutos.
Piensa
Producir frutos, no es una cuestión personal, es cuestión de permanecer en Cristo.
Ora
Padre, lejos de tí nuestra vida no es nada. Llénanos con tu Palabra y consérvanos junto a ti, para que tu amor recorra nuestras vidas, alimentando la vida de las personas de nuestro alrededor. Amén.
sábado, 4 de julio de 2009
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