la paciencia
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, beningnidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...”
Gálatas 5:22-23
Las personas que me conocen, saben que infelizmente, soy medio impaciente. Por lo general me enfado facilmente, y sin que me de cuenta y desee hacerlo me pongo impaciente. Las personas que viven a mi alrededor, sufren por causa de mi manera de ser.
Pero me doy cuenta que no soy solo yo, a mi alrededor veo personas que sufren para esconder su impaciencia con su esposa, con sus hijos, colegas de trabajo, compañeros de deporte. Muchos buscan justificar su impaciencia diciendo: “Bueno, éste es mi carácter, es mi personalidad”.
Pero eso no es así de simple, esa impaciencia se vuelve pecado. Cuando mi impaciencia anula lo bueno que puedo dar, no estoy andando en espíritu. Los impacientes deben confesar su falla, deben aprender a controlarla y a pedir el don de la paciencia. La impaciencia hiere a las personas y desagrada a Dios.
Es necesario orar para que el Espíritu controle nuestra vida y para que aprendamos el camino de la tolerancia. No podemos conformarnos, pues si tenemos el Espíritu, la paciencia va a fructificar en nosotros naturalmente, es claro que será necesario situaciones donde se pueda demostrar el fruto.
Piensa
Es necesario tener paciencia para aprender el camino de la paciencia.
Ora
Señor, hoy te pedimos paciencia para esperar por las cosas que tardan en venir, para lidiar con aquellos que no actúan tan rápido como nosotros, para oir a los demás. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
viernes, 17 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario