Cristianos contentos
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Filipenses 4:11
Hace algunos años, recibí de un amigo una preciosa lección sobre la satisfacción. Nuestro primer contacto no fue nada agradable. Él hacía trece años que estaba postrado en una cama, sin condiciones de hacer ningún movimiento. La esposa tenía que hacerlo todo por él. En una de las visitas que le hice, le pregunté como lograba soportar tal condición. Me dijo: “El Señor a sido bueno conmigo” me dió el espíritu de satisfacción.
Los primeros años de mi enfermedad, vivía todo el tiempo amargado y me preguntaba: “¿Por qué yo?”, ahora sin embargo, mi pregunta es: “¿Por qué no yo?”. Me citó entonces las palabras del apóstol Pablo: “Aprendí a estar satisfecho en cualquier situación”.
Una señora de nuestra iglesia está en las mismas condiciones, sin embargo, nunca escuché una sola queja que haya salido de boca. Al contrario, es una mujer alegre, que da testimonio de su fe. Hasta los cristianos más fieles pasan por duras pruebas. Vivir contentos en tiempo de escasez o cuando nos sentimos impotentes, no es una virtud automática.
El apóstol Pablo tuvo que aprender ésta lección, después de pasar por muchos sufrimientos. La satisfacción no viene de nuestra propia voluntad. Es un don de Dios.
Piensa
Satisfacción no es conformidad, es ser agradecido y feliz con lo que se tiene, mientras se lucha por días mejores.
Ora
Señor, tu gracia es mayor que la vida, que los bienes materiales, que la abundancia y que los deseos, ni siempre tan nobles. Que podamos decir sinceramente, siempre, que tu gracia nos basta. Amén.
domingo, 19 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario