El sentido de la vida
Y así podré honrar a Cristo con todo mi ser... porque al final, ¿qué es la vida? La vida para mi es Cristo,...
Filipenses 1:20-21
Uno de los recuerdos de mi madre, que guardo en mi memoria, después de cincuenta años de su partida, es el versículo bíblico que ella había adoptado como lema en su vida, y que repitió al morir: “¡Para mí la vida es Cristo, y la muerte es ganacia!”
De hecho, mi madre vivió para Cristo... No es que ella hubiese sido noticia en la prensa, o que hubiese realizado algún hecho extraordinario. La verdad es que, hasta donde puedo recordar, ella nunca se apartó de su casa. Ella tuvo una vida difícil: éramos una familia grande con pequeños ingresos e innumerables tareas domésticas, sin las facilidades de hoy. La vida de mi madre no era envidiable, que digamos. Fue una vida de mucha lucha y sufrimiento. A pesar de eso, fue una vida especial. Ella imitaba a Cristo en sus manera de vivir y sus acciones. Las personas podían ver claramente el reflejo de Cristo en su vida.
Hace varios años, cuando visite mi ciudad natal, algunas personas que la habían conocido y también convivido con ella, me dijeron: “Tu madre era una cristiana muy especial”. Algunos también la consideraban, como alguien que no se había realizado en la vida, una persona fracasada y hasta digna de compasión. En realidad, ella fue una cristiana, porque para ella el vivir era Cristo y el morir era ganacia.
Piensa
Si para nosotros el vivir es Cristo, ese vivir no será interrumpido por la muerte.
Ora
Padre, ¡cómo estamos tan lejos de lo que tú deseas! Haz que nuestro vivir sea Cristo. Que Su bondad y comprensión sean vistos como algo natural en nuestras acciones. En Cristo oramos. Amén.
martes, 7 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario