¿Cristianos deprimidos?
Yo quedé apavorado y afligido. Entonces clamé al Eterno, pidiendo: ¡“Por favor, sálvame oh Dios”!
Salmo 116:3,4
Un artículo en una revista cristiana decía que, como cristianos, no deberíamos sentirnos jamás deprimidos o derrotados en la vida, pues, al final de cuentas, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos. Muchos creyentes bien intencionados concuerdan: un cristiano no debe estar deprimido. Y con esa actitud, sobrecargan de culpan a los que ya sufren sobre el insoportable peso de la depresión.
Sí, los cristianos se ponen deprimidos, al punto de muchas veces, querer acostarse a dormir con el deseo de no levantarse nunca más. La Biblia está llena de referencias de santos que andaban con Dios, y que a veces, no tenía fuerzas para continuar viviendo (Salmos 32,38,42,43,116). Elías, Jeremías y Jonás, experimentaron la depresión. Elías y Jonás quedaron tan deprimidos, que pidieron morir.
Quien sufre de depresión, no debe escuchar a los que dicen que, “si fueses un ‘buen’ cristiano, no estarías deprimido”. Al contrario, debe colocarse delante de Dios, contándole cómo se siente. Pidiéndole que extienda su mano y que le envíe una persona comprensiva que lo ayude a caminar dentro de esa oscuridad. Y si la persona no puede orar, debe pedir a alguien que ore con ella. No podemos perder el ánimo de vivir. Dios está con nosotros, ayudándonos a llevar nuestras cargas.
Piensa
El deprimido, no quiere ayuda ni sermón, solo quiere dormir profundamente y no despertar más.
Ora
Señor, oramos por aquellos que sufren de depresión. Ayúdalos a encontrar un tratamiento médico adecuado; una familia que los pueda amar, amigos que los pueda comprender. Oramos. Amén.
lunes, 13 de julio de 2009
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