Más allá de los deseos
Tenemos esta esperanza como segura y firme ancla del alma.
Hebreos 6:19
El otro día una vino a mi oficina, él había experimentado en varias ocasiones el fracaso y la tragedia.” Yo no sé” decía él, “no sé si voy a poder continuar... perdí la esperanza de que las cosas puedan ser diferentes”.
La esperanza es algo que está desapareciendo en el mundo. Muchas personas vivieron con la esperanza de que la tecnología traería un futuro mejor. Ahora ya no tienen certeza de nada. Otros esperaban que los experimentos avanzados de la medicina, crearían un nuevo mundo. Eso también ya no es verdad.
Para muchos de nosotros, la esperanza se transforma en algo más que un deseo. Esperamos que las cosas mejoren, sólo que íntimamente ya no creemos más, nos sentimos como barcos a la deriva. Sólo que nuestras vidas no necesitan perder el rumbo; podemos tener una ancla segura para nuestras almas. Esa ancla es el trabajo que Cristo realizó por nosotros, al morir en la cruz, Él preparó el camino para que llegásemos a la presencia de Dios.
Nuestra esperanza no es un simple deseo, nuestra esperanza está basada en la manera de ver las cosas. Si Cristo es nuestro timón, ningún viento contrario, onda gigante o corrientes contrarias pueden desviarnos del camino.
Piensa
Cuando Cristo es nuestro timón, ningún viento, onda o corriente, puede desviarnos del camino.
Ora
Padre, impide que nuestras vidas queden vagando por el mundo, ayúdanos por la fe en Cristo, a anclarnos en el trabajo de salvación. Haz que siempre te sirvamos fielmente a través del Espíritu Santo. En nombre de Jesús. Amén.
miércoles, 25 de marzo de 2009
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