miércoles, 11 de marzo de 2009

CADA DÍA . MENSAJE HOY

La vida en un mismo barco

Cuando llegue ese tiempo y ese día, haré que David tenga un descendiente legítimo. 
Jeremías 33:15



Existe una historia que cuenta de que en una ocasión, las personas del mundo se juntaron para reclamar a Dios por sus problemas. Cada uno reclamó que su carga era injusta. Dios les pidió entonces, que colocasen sus problemas en la mesa, escogiesen el problema de otra persona y se fuesen a su casa. Todos escogieron uno y se fueron. Pero ¿qué fue lo que sucedió después de experimentar el problema del otro? ocurrió que cada uno devolvió el problema prestado y tomó el suyo de vuelta, volviendo así a casa con más sabiduría.

Esa historia no tiene como objetivo el demostrar que ningún problema es mayor que otro, sino de hacernos recordar de que frecuentemente, pensamos que la vida de otros es más fácil que la nuestra. La auto piedad tiene un efecto corrosivo en nuestros espíritus. Ella saca nuestra alegría, hace que dudemos de la justicia de Dios y que coloquemos en juego nuestra obediencia a Cristo. El apóstol Pablo nos recuerda dos realidades. La primera: “No os a sobrevenido ninguna tentación que no sea humana”. Con frecuencia pensamos que nuestros problemas son únicos y que nunca nadie pasó por algo igual. Pero nuestros problemas pueden ser compartidos con otros, y hace años ya existían. La segunda, una promesa: “Fiel es Dios; que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir.

Piensa

El Dios que sustentó a otros, nos sustentará. Esa es una promesa en la cual podemos confiar.

Ora

Amado Dios, tendemos a minimizar el dolor de los otros y a maximizar el nuestro. Mantennos lejos de la auto piedad. Sustenta nuestra confianza en ti y que creamos en tu poder. En nombre de Jesús. Amén.

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