Un buen comienzo
Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona.
Génesis 2:24
Casamientos deberían ser fiestas inolvidables, pero no siempre es así. Que alegría y responsabilidad debería ser, al oir la declaración: “¡Yo les declaro marido y Mujer!”. En la realidad la vida está llena de complicaciones.
En el comienzo de todo, la Biblia dice: “Y Dios vio todo lo que había hecho, y que todo era bueno”. Después Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté sólo”. Dios hizo a la mujer a quien el hombre le llamó: “hueso de mis huesos y carne de mi carne”. El hombre y la mujer son una sola carne, hechos a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27).
El casamiento significa dejar a los padres, física, emocional y financieramente y pasar a ser “una sola carne”. El casamiento es más que relación sexual o el compartir de una casa. Un viudo describe la muerte de su esposa “es como arrancar un pedazo de mi”. ¡Una sola carne! Después que Dios realizó el primer casamiento en el jardín del Edén, el relacionamiento de la pareja se describe en las siguientes palabras: “Que el hombre y su mujer vivan desnudos y no tengan vergüenza”.
El casamiento debería hacernos recordar del paraíso. El proyecto de Dios es bueno. Pablo compara la relación de Jesús y la iglesia como la del marido y mujer (Efesios 5:25-32).
Piensa
“El casamiento es la mayor felicidad en la tierra cuando está fundado en completa armonía”. Benjamín Disraeli
Ora
Dios, agradecemos por los matrimonios que demuestran el amor cristiano verdadero. Bendice a las personas que se casan, y dales fuerza para vivir juntos, en amor. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
viernes, 1 de mayo de 2009
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