El “Juego de la culpa”
La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.
Génesis 3:12
Una persona se asustó cuando le conté que mi esposa y yo nunca nos habíamos peleado en más de veinte años de casamiento. ¿Será que mi sonrisa me denunció, ó es que esa persona me conocía muy bien y sabía que estaba bromeando? Sabemos que en la práctica es imposible un relacionamiento tan íntimo sin que haya discordias y peleas.
El “juego de la culpa”, es común entre marido y mujer y comenzó muy temprano en la historia. Comenzó en el Edén, con el primero de todos los pecados. Adán culpó a Eva, Eva culpó a la serpiente, la serpiente culpó a Dios y tenemos a los culpados culpándose unos a otros desde entonces.
No sé cuánto tiempo hacía que Adán y Eva estaban casados cuando comenzaron a culparse por una cosa y otra. Pero sé que un casamiento sin peleas se vive con más alegría y armonía. Asumir la responsabilidad por los yerros y faltas, nos lleva a una maravillosa apertura como también al perdón. Eso sucede en el casamiento y en las otras relaciones. Eso nos lleva al perdón absoluto del que Jesús habló con Pedro: “No hasta siete veces pero hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22; Génesis 4:23-24). En el casamiento debemos disculparnos continuamente por los errores cometidos, sean ellos pequeños o grandes.
Piensa
“No digas jamás la culpa es de él. La culpa es siempre nuestra”. Claude Aveline
Ora
Padre, tenemos la tendencia de culpar a otros por nuestras faltas. Ayúdanos a enfrentar nuestra responsabilidad y perdonar a aquellos que pecaron contra nosotros. En el nombre de Jesús oramos. Amén.
sábado, 2 de mayo de 2009
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