Un padre que se alegra
...hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se convierte.
Lucas 15:10
Los fariseos eran los religiosos más destacados de la época de Jesús y protestaban diciendo: “Este hombre recibe a pecadores y come con ellos”. Ellos estaban ofendidos, porque pensaban que Jesús tenía que comer con ellos, los líderes, los “santos”, y no con personas pecadoras.
Entonces, Jesús contó tres parábolas – una oveja perdida, una moneda perdida y un hijo rebelde. Todas las tres tienen un final feliz y de fiesta, porque el que se había perdido es encontrado. Cuando encuentra a su oveja perdida, el pastor “la toma en sus brazos y la lleva a la casa”. Entonces, invitan a los vecinos para que se alegren y celebren con ellos. La mujer que encuentra la moneda perdida, invita a sus vecinos p ara celebrar con ella diciendo: “Alégrense conmigo”. El hijo vuelve a su casa y se hace una fiesta. Jesús explica el significado de estas tres parábolas al decir que hay mayor alegría cuando un pecador se arrepiente que por los justos, que no necesitan arrepentirse.
Esas parábolas enseñan que Dios celebra el arrepentimiento y el regreso. Dios está interesado en los seres humanos. Esto significa que no podemos rechazar a nadie que recibe la gracia y el perdón cuando se arrepiente. Dios dice: “Alégrense siempre en el Señor, otra vez digo, ¡Alégrense! (Filipenses 4:4)
Piensa
“Como son envidiables quienes no envidian a nadie.” Sofocheto
Ora
Poderoso Dios del cielo y de la tierra, te damos gracias por la alegría que tenemos en saber que te regocijas con el arrepentimiento de cada pecador. Ayúdanos a hacer lo mismo aquí en la tierra. Amén.
viernes, 22 de mayo de 2009
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