Haz el bien
El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.
Santiago 4:17
En el ómnibus de vuelta a casa, después del culto de la noche, mi esposa y yo fuimos abordados por dos jóvenes que nos pidieron dinero para llegar a su destino. Un joven que estaba sentado en el banco de atrás, escuchó la conversación y le preguntó ¿cuánto tienes?, le respondieron prontamente, que tenían menos de la mitad de lo que necesitaban, entonces, prontamente el joven completó lo que les faltaba. Sin decir más nada; siguió su viaje.
Muchas son la s oportunidades que tenemos para demostrar nuestra solidaridad. Quien pasa por necesidad está en desventaja y necesita auxilio antes que perezca.
A veces sucede que inventamos cuestiones éticas, como la imprudencia, el riesgo personal que corremos, el deber que tenemos de asegurarnos de todos los detalles antes de salir de viaje. Todo no pasa de la clara evidencia de nuestra falta de amor y de misericordia por el prójimo. Vale la pena recordar el viejo refrán: En nuestro lugar, ¿qué haría Jesús? Si no nos apresuramos en vernos libre de los que nos piden socorro, podemos aliviar sus almas y aplicar con eficiencia lo que aprendemos de Jesús. ¿Cuántas historias podrían ser diferentes si tuviésemos un poco más de paciencia y solidaridad? Cerca tuyo hay personas que necesitan de una palabra o un pedazo de pan.
Piensa
Cuando socorremos a alguien que necesita realmente, es muy posible que crean en lo que predicamos.
Ora
Padre bondadoso, que sea un instrumento útil y bendecido para socorrer vidas en peligro. Consagro lo que tengo, mis bienes, talentos y mi vida a tu servicio. En nombre de Cristo Jesús. Oramos. Amén.
lunes, 7 de septiembre de 2009
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