lunes, 14 de septiembre de 2009

LA IMPORTANCIA DE LA PRUDENCIA

Prudencia

Yo los envío a ustedes como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas.
 Mateo 10:16


Los primeros años de mi vida escolar, había un libro que me llamaba mucho la atención, en particular, contaba una pequeña historia que me gusta mucho recordar.

Era un invierno muy frío. Un joven venía caminando sobre el hielo, cuando vio una serpiente toda torcida, casi muerta, a la orilla del camino. Con pena del animal, lo alzó y metió entre su ropa, en su pecho, para calentarlo. Al recuperarse de su estado moribundo, lo atacó con una mordida mortal. A ese joven le sobraba bondad y misericordia, socorro a los necesitados y espíritu de solidaridad. También es cierto, de que no son pocos los que se aprovechan y abusan de tan profundo espíritu de solidariedad. Cuando se ejerce la misericordia y la solidaridad cristiana, el hombre y la mujer de Dios deben agregar a la bondad, el conocimiento y la prudencia.

¡Ayudar sí, socorrer, siempre! Pero desde que nuestra ayuda no sea causa de actitudes que se contrapongan a los principios cristianos. Toda acción debe tener como objetivo el crecimiento espiritual del que sea ayudado, e infundir en él un sentimiento de gratitud y alabanza a Dios, por todo su cuidado y providencia en suplir las necesidades, utilizando a personas generosas y dispuestas.



Piensa

Bondad sin prudencia y sabiduría puede traer trágicas consecuencias.

Ora

Querido Dios, hemos sido encorajados a ayudar a todos los que necesitan. Danos sabiduría y prudencia para discernir entre aquellos que necesitan verdaderamente y los que abusan de nuestra bondad. En Cristo. Amén.

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