Siempre vigilante
Sean prudentes y manténganse despiertos, porque su enemigo el diablo, como un león rugiente, anda buscando a quien devorar.
1 Pedro 5:8
Durante el tiempo en que tuve licencia pastoral, mi esposa y yo abrimos un comercio para levantar nuestro sostén familiar. Mientras ella cuidaba la casa y vendía joyas, yo cuidaba nuestro local. Nuestra tienda era en nuestro garaje, desde nuestra sala se podía vigilar la tienda. Un día me dormí, llegó una persona y llevó mucha mercadería sin pagar. Sentí mucha vergüenza de mi esposa y me sentí avergonzado de mí mismo. Aprendí que no podía descansar mientras cuidaba la tienda ya que tuve mucho perjuicio.
Muchos fracasos que enfrentamos, son resultados de nuestra propia negligencia, descuido, falta de disciplina e irresponsabilidad. Nuestro compromiso deja mucho que desear, si no corresponde con la exigencia que requiere el trabajo. Si no corregimos nuestra postura, nuestra actitud, y lo que es peor, nos conformamos con resultados mediocres y nos disculpamos de alguna manera, seremos presas fáciles para el enemigo, que no duerme, no descansa y no da treguas en sus ataques. Nuestra negligencia facilita mucho su éxito.
La Biblia está llena de textos que nos advierten y nos exhortan a vigilar, a trabajar honestamente y honradamente, a tener actitudes que pongan en alto el nombre del Jesús.
Piensa
El que hace alguna cosa, se muestra más inteligente cuando hace bien hecho.
Ora
Querido Padre, perdona la manera negligente como he realizado tu obra, sin alegría y sin disciplina. Lena mi corazón para que pueda realizar tu obra con sinceridad. En nombre de Jesús. Amén
lunes, 14 de septiembre de 2009
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