En la propia piel
...hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.
Mateo 7:12
Siempre que andaba por las calles de mi ciudad, imaginaba encontrar una billetera llena de dinero, hasta que un día perdí la mía. ¡Pasé un aprieto muy grande! Volví varias veces por el camino donde pasé, mirando cada detalle y cada parte de la calle. ¡Fue en vano! Desanimado, fui hasta la farmacia de un amigo que quedaba en el trayecto donde había perdido mi billetera. Al contarle lo que me ocurrió, el me dijo: “Yo sé quien encontró tu billetera”. ¡Qué alivio! Enseguida me fui a la casa del muchacho de quien me habló, lo encontré y me devolvió todo, no solo la billetera, como también mis documentos y todo en dinero que tenía guardado. Confieso que fue una experiencia que me dolió mucho.
Hay experiencias en la vida, cuya extensión e importancia solo podemos medir correctamente si pasamos por ellas. Como cristianos, aprendemos con Jesús, que debemos querer para los otros lo que deseamos para nosotros mismos. El libro de Proverbios enseña que “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; así harás que le arda la cara de vergüenza, y el Señor te lo pagará.” (Proverbios 25:21,22). Las enseñanzas del Señor nos llevan a ser solidarios en toda y cualquier situación, con los conocidos y desconocidos.
Piensa
El Cristiano debe buscar insistentemente no solo ser una persona diferente, sino imitar a Dios.
Ora
Padre, así como estudio tu Palabra y trato de retener tus enseñanzas, ayúdame también a poner en práctica, en éste día que me das, con alegría y diligencia y entusiasmo. En Cristo Jesús. Amén.
lunes, 7 de septiembre de 2009
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