Donde fuimos plantados
Y los que cantan y los que bailan dicen: “Mi hogar está en ti.”
Salmos 87:7
Nuestro barrio queda entre cerros, las calles son bien inclinadas. Casi nada de lo que hagamos nos trae conforto y tranquilidad. Sucede que un poco más arriba de nuestra iglesia hay una canaleta construída para canalizar el agua de las lluvias. Por fuerzas de la naturaleza, justo al inicio de la canaleta nació una planta de mandarina, entre el asfalto duro de la calle y el cimiento de la canaleta. ¿Cómo se puede entender? Hasta en un lugar exótico como éste, las leyes de la biología fueron cumplidas.
Cuando vivimos según los padrones de Dios y Su ley, no importa donde estemos, siempre floreceremos, viviendo una realidad bendecida por Dios. Las leyes de la vida, tanto físicas cuanto espirituales, tienen que ser obedecidas. Crear otras leyes, trae serias consecuencias que nos llevan de derrota en derrota.
Dios nos prometió que sii hacemos Su voluntad, nos irá bien. No son pocas las veces que nos esforzamos buscand lo ideal: la iglesia ideal, el casamiento ideal, el trabajo ideal, la formación ideal, una casa ideal, etc. Dios establece un universo con leyes básicas e inmutables, que nos deben orientar como hijos amados para que podamos vivir una vida plena, siguiendo sus principios establecidos en Su Palabra que no falla y no cambia.
Piensa
Nunca podemos amar y obedecer a Dios si no lo conocemos como se revela en Su Palabra.
Ora
Señor, dame amor por tu ley. Dame placer en obedecerte. Que en mi corazón tenga un deseo profundo por conocerte cada vez más, como te revelas en las Escrituras.
En nombre de Cristo. Amén.
lunes, 7 de septiembre de 2009
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