Imitadores del Bien
Hermanos, sigan mi ejemplo y fíjense también en los que viven según el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes.
Filipenses 3:17
Imitar es una característica muy fuerte en los seres humanos. los medios de comunicación dan énfasis a eso, usando a las personas bonitas y de éxito aparente. Pero imitar también es una cuestión personal, individual. De eso me di cuenta en casa. Porque duermo de boca abierta, tengo siempre al lado de mi cama un vaso de agua, para resolver mi problema cuando se me seca la boca y la garganta. Algunos días atrás me di cuenta de que no sólo mi esposa, sino también mi hija del medio, pasaron a hacer lo mismo, aunque no tengan el mismo problema que yo. Eso me hizo pensar, que ellas me deben estar imitando en algo más, y me puse a pensar ¿qué será que me están imitando?
La misma cosa se da en nuestras comunidades. Los creyentes imitan a sus líderes. Una iglesia dócil se construye con dulzura; si quisiéramos que el pueblo de Dios lea más la Biblia, ellos necesitan ver que sus líderes son lectores de la Palabra de Dios. Si queremos que el pueblo ore, la gente necesita saber que oramos, es necesario que nos vean en oración. El termómetro de la iglesia son sus líderes, que con sus acciones, más que con sus palabras, enseñan, cautivan y alimentan en los otros el deseo de la santidad y de fervor por la obra. En nuestro procedimiento, ellos tienen el modelo de transformación de la vida personal.
Piensa
Nadie puede desear lo que no conoce. Nadie puede hacer lo que no vio.
Ora
Señor Jesús, Quiero ser un ejemplo a ser imitado. Quiero bendecir a mis hermanos viviendo una vida santa, un testimonio fiel y práctico de la vida cristiana, de acuerdo a tu voluntad. Ayúdame Señor. Amén.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario