Religión del café
“Es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres!”
Hechos 5:29
Hace mucho tiempo atrás, un amigo me invitó a tomar un café. Me quedé impresionado con las opciones... café descafeinado, café carioquiña, café cortado, con menta, café hecho con granos colombianos, brasileños, kenianos o de algún campo libre de agrotóxicos. Para los menos creativos, o inseguros con tantas opciones, también existe el café normal, con una variedad de marcas.
Mientras esperaba a mi amigo, pensando en el cafe, hice un paralelo con la iglesia. Muchos buscan la iglesia ideal, como quien va a hacer compras, como los frecuentadores de ese café. La música tiene que ser de mi gusto, sin batería, con batería o con mucha batería. Y la liturgia ¿tradicional, pentecostal o mixta? Queremos la predicación exacta. Necesitamos de bancos, mesas, y púlpitos, acolchonados o no. Otros son exigentes en cuanto a la vestimenta, traje y corbata, casual, jeans o shorts.
Hay personas que solo buscan, buscan... y desisten porque no consiguen encontrar exactamente lo que buscan. Casi nadie está satisfecho con su iglesia, ni con sus fundadores. Estamos acostumbrados con tantas opciones, que ahora queremos que la iglesia sea como una taza de café, tiene que ser de nuestro agrado en particular, sino no sirve.
Piensa
¿Quiero que mi iglesia sea con mucho, poco o ninguna azucar? ¿Con mucha, poca o ninguna cafeína?
Ora
Padre, perdónanos por intentar comprar iglesias. Que nuestra iglesia exista para servirte a ti y no a nosotros mismos. Danos sabiduría para vivir para tí y por la fe en tí. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario