El equipo anónimo de Dios
La mano del Señor estaba con ellos, y muchos creían...
Hechos 11:21
La mayoría de nosotros seremos olvidados después que muramos. Será olvidado nuestro nombre, nuestro rostro, reputación y realizaciones caerán en el olvido... A no ser que se interesen por su genealogía nuestros bisnietos, tal vez por lo menos nuestro nombre sabrán.
Tenemos la tendencia de avergonzarnos delante de “profesionales”y “estrellas”, como por ejemplo: los alumnos más populares de la escuela o colegas del trabajo que se destacan.
Una de las iglesias del primer siglo, era en realidad, un grupo de “anónimos” que Dios usó poderosamente. No habían apóstoles en esos grupos, ningún cantante conocido, ningún escritor famoso, nadie con más de tres años de cristianismo. Pero era un grupo intrépido. La mayoría de los judíos-cristianos no se atrevían de hablar sobre Jesús a los gentiles. Pero estos cristianos anónimos vencieron las barreras raciales. Fueron más activos que los cristianos de Jerusalén, tomando la iniciativa inspirada por el Espíritu Santo. Ellos sabían que la iglesia necesitaba ser difundida por todo el mundo.
Frecuentemente actuamos como si la iglesia fuese un lugar sólo para “creyentes”. Hasta las congregaciones nuevas tienden a concentrarse en los “ya convencidos”. Pero como los “anónimos” de Hechos 11:20, Dios nos llama para buscar a los que no conocen a Cristo.
Piensa
Si quiero ganar a personas para Jesús, debo tomar la iniciativa.
Ora
Señor, no necesitamos de fama o popularidad. Ayúdanos a ver que tu espíritu trabaja a través de personas comunes como nosotros, que podamos romper las barreras con nuestro prójimo. En Cristo. Amén.
domingo, 23 de agosto de 2009
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