La jornada
Sal de tu tierra, de en medio de tu parentela y de la casa de tus padres, y vé a la tierra que yo te mostraré.
Génesis 12:1
Tenemos la tendencia de ir solamente hasta la mitad del camino con Dios. Puedo decir que le seguiré, si Él me dijase a donde vamos, o si pudiese continuar con mi novio, o si a pesar de seguirle pudiese tener el control de mis finanzas... ¿no les parece que esto sería mantener el control de nuestras vidas? Dios dijo a Abraham: “sal”; Abraham hace la pregunta que haríamos nosotros: “¿a dónde?” Y Dios no le dice dónde, sino le responde: “te voy a mostrar, confía en mí”.
Un Pastor le dijo a Dios que lo serviría en cualquier lugar, con tal que sea a no más de 200 km de su ciudad. Al comienzo todo iba bien, él fue a pastorear una iglesia a apenas 100 km de su ciudad. Pero en una conferencia sobre plantación de iglesias, Dios lo llamó a un lugar mucho más lejos. Otro que le dijo a Dios que iría a donde quiera que lo mandase, desde que fuese a otra ciudad. Dios lo llamó para comenzar una iglesia a apenas 40 km de su casa. Seguir a Cristo no es una opción, pero sí una jornada para la cual nos llama. Y lo más importante, una jornada sin regreso. O nos morimos, o cambiamos tanto en esa aventura donde nunca más seremos los mismos.
Dios llama a personas, iglesias y denominaciones para plantar nuevas iglesias.
Piensa
La jornada para aquel a quien Dios llama, es sin regreso.
Ora
Padre, aumenta nuestra fe. Danos la gracia de seguirte con la fe que tuvo Abraham, Sara, Pablo, y Bernabé. Úsanos en la construcción de tu Reino, aunque tengamos que ir a otros lugares. En Cristo. Amén.
lunes, 3 de agosto de 2009
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