Abriendo puertas
Bernabé lo llevó a los apóstoles.
Hechos 9:27
Cuando era niño y durante mi adolescencia, era extremamente tímido. Quería hacer alguna diferencia en la iglesia; hasta sentí que era llamado para eso, pero no sabía cómo ni por dónde empezar... una de las líderes de los jóvenes de mi clase me ayudó. Un día al volver de un congreso de jóvenes, ella me escogió para relatar a la iglesia nuestra experiencia. Hablar para setecientas personas, era algo grandioso y asustador para mí.
Imagine el cambio en la vida de Pablo. En un momento perseguía a los cristianos; luego, intentaba reunirse con ellos. Sólo que ellos temían ser engañados; podía estar mintiendo. Si no fuese por Bernabé, Pablo no sería recibido en aquella comunidad. Hay una necesidad enorme en las iglesias, de personas como Bernabé. Personas que tengan la iniciativa de recibir y aproximarse a las personas nuevas y acogerlas con cariño y afecto.
Una señora de mi iglesia, notó un día la presencia de una jovencita muy tímida. Se acercó a ella y comenzó a tratarla con cariño y cuidado. Cuando la madre de la joven falleció, ella caminó a su lado.
Pablo era conocido como un oficial que llevaba a los cristianos a la prisión y posiblemente a la muerte. Pero Dios usó a hombres piadosos para traerlo a la iglesia.
Piensa
Las iglesias necesitan con urgencia de gente como Bernabé, que sepa acoger a los otros.
Ora
Padre, ayúdanos a darnos cuenta de las personas ignoradas que esperan algún tipo de aceptación y acogida. Ayúdanos a suplir esas necesidades y a hacer amistad.
En nombre de Jesús. Amén.
miércoles, 19 de agosto de 2009
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