miércoles, 26 de agosto de 2009

CADA DIA. MENSAJE HOY

Oración

Pedro, entonces, quedó detenido en la prisión, pero la iglesia oraba intensamente a Dios por él.
 Hechos 12:5

Quien vive en el hemisferio norte y tiene recursos financieros, acostumbra ir a lugares más calurosos en el invierno. Otros buscan los mejores lugares para esquiar. Cuando el invierno llega a la iglesia, muchos se van a otra iglesia, alguna que esté pasando por la estación de la primavera.

Invierno es tiempo de preguntarse: Pedro está preso, ¿quién será el próximo? O tiempo de miedo: ¿Qué haremos sin nuestro pastor? O de dudas: Señor Jesús ¿Por qué permites que eso acontezca?... Pero el invierno es especialmente un tiempo de oración.

En los tiempos de invierno espiritual, la iglesia primitiva no huyó, no preguntó ni tuvo dudas. Pero sí oró. La oración fue el arma de la iglesia contra la impotencia. A través de los siglos, cuando el invierno llegaba a la iglesia, era tentada a recurrir a la política, el moralismo exagerado o alguna novedad. Ellos, sin embargo, oraban intensamente. Ese mísmo término “orar intensamente” se utiliza para refefrirse a la oración de Jesús, poco antes de ser apresado (Lucas 22:44). Las oraciones de invierno tienden a ser intensas, apasionadas y hasta desesperadas.

La iglesia oró no porque pensase que la magia de la oración mejoraría las cosas o que Dios facilitaría su vida. Oró porque sabía que Dios estaba en el control y haría Su voluntad.

Piensa

La comunión con el Padre en oración y en la Palabra, nos garantiza la provisión para los inviernos de la vida.

Ora

Padre, tu haces a los cojos andar, a los ciegos ver, y libertas a los prisioneros. Haz de nosotros personas osadas para ser tus testigos, en todo tiempo, lugar y situación. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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