Simón de Cirene
Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, a que llevase la cruz.
Marcos 15:21
En un momento Simón se estaba dirigiendo a la ciudad, en otro momento, estaba saliendo de ella. En un momento él estaba cuidando de su vida, en otro él estaba cargando la carga pesada de otra persona. En un momento él era un rostro desconocido entre la multitud, en otro él sería para siempre identificado como el hombre que cargó la cruz de Jesús.
El encuentro de Simón con Jesús transformó su vida. Él no buscó, simplemente aconteció. Y aconteció de una forma inesperada. Al final la última cosa que Simón podía esperar en aquel día, era ser escogido por los soldados. La última cosa que él quería, era ser forzado a cargar una cruz llena de sangre, hasta llegar al lugar de la ejecución.
Simón no fue la única persona forzada a estar en una situación, en la que mudaría radicalmente la visión de la vida y de Dios. Como él, algunos de nosotros estamos compartiendo el sufrimiento de alguien y como él podemos pensar: “yo no pedí eso, y no necesito de eso”. Sin embargo, nuestra carga inesperada es, muchas veces, aquella que Dios usa para ocasionar cambios cruciales en nuestras vidas, cuando somos obligados a llevar la cruz que no es nuestra, pero nos toca llevar.
Piensa
Cargas dolorosas y pesadas, que nunca pedimos, pueden cambiar nuestra el rumbo de nuestra vida.
Ora
Señor, ayúdanos como padre a pastorear nuestros hijos con desvelo y amor. Ayúdanos también a ser amigos cuidados de nuestros hijos en este mundo lleno de peligros. Gracias porque tú protección. Amén.
sábado, 11 de abril de 2009
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