Los dos de Emaús
Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés...
Lucas 24:27
Dos discípulos de Jesús, después de la crucifixión, volvieron decepcionados y derrotados de regreso a sus casas en Emaús. Estaban tan envueltos en sus propios sufrimientos y confusión que no se dieron cuenta de nada, con todo lo que habían visto y escuchado.
No se dieron cuenta de que el extraño que les estaba acompañando en el camino era el propio Jesús. Nosotros también, muchas veces estamos tan preocupados, que no reconocemos el milagro de la resurrección, ni si hubiese sucedido en frente nuestro.
Jesús se les reveló, pero no antes de sacarles el dolor y explicarles la Palabra. Su punto de partida fue la dolorosa experiencia de los dos últimos días. Entonces, Él contó la historia de un Dios amoroso, que prometió sanar todas las heridas enviando al Mesías. Finalmente, partiendo el pan con sus manos sagradas, Jesús contó la historia de su propia resurrección.
El punto de partida de Jesús con cada uno de nosotros es nuestra historia personal. Como la vida de aquellos discípulos de Emaús, nuestra vida es importante para Él. Jesús quiere que entendamos que existe un antídoto salvador de vidas para nuestra historia. Dios nos ama tanto, que envió a su único Hijo para morir por el pecado de todo el mundo y, entonces levantarse nuevamente para la vida.
Piensa
Partiendo el pan con sus manos sagradas, Jesús cuenta la historia de su propia resurrección.
Ora
Perdóname Señor porque no siempre reconozco que estás caminando a mi lado. Abre mis ojos para verte a mi lado. Gracias porque soy importante para ti. En nombre de Cristo Jesús oramos. Amén.
miércoles, 15 de abril de 2009
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