Los ladrones
Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.
Mateo 27:44
La burla es un veneno contagioso. Se esparció rápidamente en el monte donde Jesús estaba siendo crucificado, infectando hasta a los dos criminales que estaban a cada lado de la cruz de Jesús. Luego los gobernantes, soldados y ladrones parecían hablar en coro: “¡Sálvese! ¡Baja de la cruz si eres Hijo de Dios!”
Una vida llena de frustraciones, podría ser el motivo para el comportamiento clínico de los dos criminales. Nada les había salido bien en la vida. Nunca nadie se importó con ellos, o por lo menos trató de entenderlos... sus esperanzas y sueños habían sido truncados y su inocencia se había perdido a lo largo del camino. Para esos hombres endurecidos por la vida, Jesús era el blanco fácil para la agresividad. Cuando los otros comenzaron a gritar, ellos lo insultaron también.
A veces, estrellamos nuestras frustraciones en el blanco más próximo. Ofendiendo y ridiculizando a los demás, nos envenenamos aún más, de tal forma que no nos lleva a nada bueno, ni siquiera a Dios.
Jesús oyó y recibió todo. Él comprendió la decepción de los ladrones con la vida, y la agonía de las circunstancias. Silenciosamente Él escuchó, absorbiendo la desesperación de ellos. Al final, fue para oírnos y para sanarnos que Jesús vino al mundo.
Piensa
Si alguien necesita descargar su rabia en Jesús, ¡debe ir en frente! ¡Él absorbe y absuelve!
Ora
Perdóname Señor, cuando me burlo de los otros y descargo en ellos mis frustraciones. Gracias por oír mi dolor y mi rebeldía. Ayúdame a lidiar con mi decepción de forma más sana. Amén.
domingo, 26 de abril de 2009
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