Los discípulos
“... Entonces todos los discípulos huyeron dejándole”.
Mateo 26:56
La vida de Cristo, es la vida de alguien que pasó por muchas experiencias, entre ellas la experiencia dolorosa y triste de dejar y tener que ser dejado. El hijo de Dios dejó el cielo, para vivir como un ser humano en un mundo desordenado. También tuvo que dejar su ciudad natal, para ir a otros lugares a curar personas enfermas física y espiritualmente.
Más tarde dejó la seguridad de pequeñas villas por los peligros de las grandes ciudades, donde sus enemigos vivían. Jesús fue abandonado por las personas que primero lo recibieron como un héroe en su entrada a Jerusalén (Mateo 21:1-11). Él también fue traicionado por uno de sus discípulos y abandonado por lo demás. Más tarde fue crucificado en la cruz, donde clamó: “Dios mío”, “Dios mío” ¿Por qué me has desamparado? (Mateo 27:46).
Abandonar y ser abandonado... están entre las experiencias más dolorosas de la vida. Dejar un empleo que prometía un buen futuro, puede ser humillante. Abandonar un casamiento que significó tanto, puede romper el corazón. Un hijo que sale de casa o un miembro de la familia que muere, deja grandes huellas dolorosas en nuestras vidas. A pesar de todo eso, Jesús continuó su camino. Tuvo que enfrentar la soledad, a sus enemigos y nuestros pecados..., aún así nos dio nueva vida!
Piensa
Aquel a quien abandonamos, no nos abandona jamás.
Ora
Perdónanos Señor, por todas las veces que te abandonamos, en momentos que deberíamos permanecer a tu lado. Ayúdanos a estar presentes siempre y en todo momento. En nombre de Cristo. Amén.
viernes, 17 de abril de 2009
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