Muchas mujeres
Muchas mujeres estaban allí, observando de lejos.
Mateo 27:55
Algunos piensan que seguir a Jesús trae éxito. Las mujeres que acompañaron la crucifixión, sabían que seguir a Jesús traía sufrimiento. Sufrimiento al ver la crueldad de aquellos que herían a Jesús; sufrimiento al oír los gritos de burla de aquellos que odiaban a Jesús, sufrimiento al contemplar al propio Señor, a quien conocían muy bien, ensangrentado.
Es fácil imaginar a esas mujeres, observando desde la distancia con el corazón partido y los ojos llenos de lágrimas. Ahora no había nadie que las protegiese. Todo lo que podían hacer era quedarse allí, junto a él, como él siempre estuvo al lado de ellas.
¿Qué fue lo que las mantuvo allá, aún cuando eran muchos los que se fueron? ¿Qué era lo que había en Jesús que las atraía para seguirlo en la vida y en la muerte? Simplemente era el hecho de que Él las amaba con un amor perfecto. Todas sus palabras, todas sus acciones, cada mirada comunicaba el amor acogedor y restaurador de Dios. Jesús era amor. Y ellas lo amaban también. Jesús era el sol que derretía el corazón congelado de muchos. Jesús es el artista que ve la escultura por detrás del bloque de mármol. Él ve a la persona como Dios la creó originalmente, y Él resplandece la luz con la fuerza de su amor transformador.
Piensa
Las mujeres continuaron al lado de Jesús en el Gólgota, aún cuando todos los hombres ya se habían ido.
Ora
Perdóname Señor, cuando dejo que mi amor se enfríe y comience a congelarse. Ayúdame a buscar tu amor. Gracias por verme como la persona que fue creada por Dios. Oramos. Amén.
miércoles, 22 de abril de 2009
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