Pedro, Santiago y Juan
¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
Mateo 26:40
Jesús tenía una amistad muy íntima con tres de sus mejores discípulos: Pedro, Santiago y Juan. Jesús los llevo con él, justo en el momento más crucial de su vida... Todo lo que él les pidió en la hora de su mayor agonía, fue que permanecieran despiertos y oraran juntos con él durante toda la noche.
Sólo que los tres discípulos, vencidos por el cansancio dormían... sus espíritus estaban dispuestos, pero sus cuerpos eran débiles. Las tres veces que Jesús fue hacia ellos, los encontró durmiendo... Jesús estaba solo, sin apoyo para luchar contra la angustia de tener que morir, y pagar el precio por nuestra salvación.
Como Jesús, podemos enfrentar angustias profundas y aún sentir la tristeza de descubrir, que aquellos que se decían ser buenos amigos, simplemente no aparecen para alentarnos y darnos su apoyo. En la hora de la necesidad, se durmieron y se olvidaron de nosotros.
Varias veces, actuamos como Pedro, Santiago y Juan. Amigos y amigas necesitan de nosotros... prometemos estar con ellos en las horas de necesidad, sólo que cuando realmente nos necesitan, estamos tan ocupados con nuestros propios problemas que ni siquiera nos aparecemos...
Jesús aún nos pide para continuar “vigilando y orando sin cesar”.
Piensa
Orar sin vigilar es irresponsabilidad. Vigilar sin orar es arrogancia.
Ora
Quiero Señor, estar vigilante, para saber cuando y como debo actuar delante de las necesidades de mis amigos. Quiero también, orar por ellos, pues mi acción nada vale sin tu gracia. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
sábado, 25 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario