Listos para la carrera
“Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que pueda hacerles daño.”
1 Corintios 9:25
Mucha gente piensa que ser cristiano es nada más que concordar con algunas doctrinas a respecto de un hombre llamado Jesús. Conozco a personas que “creyeron en Cristo” pero su creencia no coincide con su vivencia diaria. Cuando comparto que necesitan demostrar su fe por medio de las obras, porque eso demuestra madurez cristiana, soy acusado de promover la justicia por medio de las obras. Estoy apenas endosando el principio del apóstol Pablo: “Todos los que compiten en un juego, se someten a un entrenamiento riguroso”. Si dijese a mi congregación que participaremos de un maratón después del culto de mañana, ¿hasta dónde llegaríamos? Probablemente (y me incluyo) no mucho más que un kilómetro. ¿Por qué? Porque existen diferencia entre: entrenar e intentar.
Intentamos ser como Jesús, pero nuestros esfuerzos nos desorientan. Nuestro problema es la falta de entrenamiento. Aunque un programa de entrenamiento no nos salva, ellos revelan que nuestros músculos espirituales necesitan ser fortalecidos antes de correr por las pistas difíciles de la vida. En algún momento, Dios nos pedirá que corramos hasta la cima de la montaña del disgusto, o a un valle de aflicciones. La hora de prepararnos es ahora.
Piensa
En algún momento de nuestra vida, Dios nos pedirá, que corramos hasta la cima de la montaña del disgusto.
Ora
Señor, perdona nuestra pereza espiritual. Inspíranos a decidirnos en optar por el entrenamiento espiritual de tal manera que se perciba que estamos listos para continuar la carrera cristiana. Amén.
sábado, 10 de enero de 2009
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