Extraños, pero amigos
“...reciban bien a quienes los visitan.”
Romanos 12:13
Cuando yo estaba estudiando al norte del país, una iglesia providenció que mi familia y yo fuésemos hospedados en una casa. Aquella congregación “practica la hospitalidad”, acogiendo a los que necesitan un lugar para vivir. Los miembros de la iglesia, no solamente providenciaron un lugar para que vivamos, como también semanalmente nos invitaban a cenar con ellos. Nos abrieron sus hogares y nos invitaron para participar de las reuniones de pequeños grupos que realizaban. Ellos hicieron todo eso sin conocernos bien. Éramos extraños y ellos nos acogieron. (Mateo 25:35)
Recibir a extraños, es una de las maneras de demostrar hospitalidad cristiana. Pero tal actitud es rara, pues como la propia palabra implica, los extraños son extraños a nosotros.
¿Por qué debemos superar la tendencia de mantener distancia con los extraños? De acuerdo con la Biblia, nuestra motivación, además de la orden de Dios, es que fuimos hospedados primero. El pueblo de Dios fue extranjero en Egipto, y nosotros también como pecadores fuimos enemigos de Dios antes que Jesús venga a salvarnos. Pero ahora fuimos incluidos a la familia de Dios. Existe alguien cerca de nosotros que necesita ser acogido así como nosotros también fuimos acogidos un día.
Piensa
Tenemos miedo de llegar cerca de las personas que no conocemos.
Ora
Señor, gracias por las personas que demuestran hospitalidad. Ayúdanos a acoger a las personas extrañas que llegan a nosotros. Que podamos acoger como nos acogiste. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
domingo, 25 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario