Proseguir siempre
“Ustedes iban por buen camino. ¿Quién les impidió obedecer a la verdad?”
Gálatas 5:7
En los juegos Olímpicos de Atenas, el maratonista brasilero Vanderley Cordeiro de Lima, fue impedido de llegar a ser campeón, al ser detenido por un indivíduo, un ex padre irlandés Cornelius Horan, justo cuando estaba en frente del maratón y con amplia ventaja. Al ser atrapado y derrumbado, el brasilero perdió segundos preciosos y toda su concentración en la corrida; llegando a ser ultrapasado por otros dos competidores y él se quedó con la medalla de bronce. Dijo que a pesar de todo lo sucedido el sentimiento de felicidad era mucho mayor que el sentimiento de odio.
Cosas semejantes nos acontecen en nuestras vidas como discípulos. Personas o situaciones se pueden presentar y sacarnos del camino de la obediencia. Programas de ejercicios espirituales se dejan de lado y se hacen difíciles de continuar hasta la meta final.
Cuando nuestro ejercicio espiritual sale del ritmo, es importante respirar hondo y volver al camino de la disciplina. Muchos nos están observando, pero por otro lado, es animador saber que muchos héroes de la fe también nos están ayudando. (Hebreos 12:1) Por tanto, vamos a mirar a Jesús, Él es el mejor ejemplo. Intentemos ser más y más parecidos a Él, mientras corremos por medio de su fuerza.
Piensa
En la corrida del discipulado, pueden surgir personas o acontecimientos que nos desvien del camino.
Ora
Señor, tenemos menos resistencia espiritual de lo que pensamos. Cuando tropezemos, levántanos y colócanos de vuelta en la carrera. Ayúdanos a ser un buen ejemplo por medio de tu ejemplo.
Amén.
jueves, 29 de enero de 2009
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